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Se buscará desarrollar vivienda vertical que cuente con mayor ventilación y mejor aprovechamiento del espacio
01:54 sábado 4 julio, 2020
San Luis
El Covid ha modificado la forma de relacionarnos y sobre todo de vivir, la vivienda de interés social tiene como característica ser un espacio habitable para un máximo de 4 personas, si la habitan 5 o más ya se habla de hacinamiento, y en SLP hay registro de hasta 7 personas por vivienda en algunas zonas de la ciudad. La Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), emitió una estrategia denominada 4S Saludable, Segura, Sustentable y Solidaria como un Plan de Movilidad para una nueva normalidad, en lo que se asocia con vivienda y a la forma como las personas tienden a relacionarse, promueve banquetas más amplias, implica una adecuación al espacio que tenemos, por lo que debe haber mejores condiciones para una mejor convivencia. Asimismo, la Sedatu establece que en una sola habitación no deben dormir más de dos personas, “si consideramos esas condiciones, en el tema de la emergencia sanitaria, modifica las áreas comunes en donde deberíamos tener mayor espacio, ahora se ve limitada la superficie al tener banquetas más amplias, va a fomentar la verticalidad para dejar espacio público más amplio”, aseguró el urbanista Benjamín Alva. Este programa que busca el rescate de espacios públicos, que se mantengan las condiciones de seguridad en materia de salud, destinará sus recursos directamente hacia los beneficiados y la instancia local que es el Fondo Metropolitano podrá recibir recursos. En materia de vivienda se buscará promover la verticalidad y que sea económica, arriba de 4 pisos en SLP implica la posibilidad de tener elevador, lo que encarecerá un poco la vivienda, pero garantiza el acceso para personas de mayor edad y con discapacidad. El hecho de que los apoyos serán entregados directamente a los beneficiados para que genere su vivienda bajo las circunstancias que las pueda desarrollar, mismo que no cuenta con reglas de operación y que se entregará a través de la tarjeta del bienestar, pero las condiciones de seguridad y construcción se verán limitadas porque no las garantizará un desarrollador, aunque si podría limitar el hacinamiento, refirió el urbanista Benjamín Alva Fuentes. “Se dispersan recursos con falta de reglas de operación y que no causará el impacto que se tiene, en medio de una emergencia sanitaria que busca generar espacios sanos, con construir una vivienda que tuviera ventilación, contacto al espacio público, vivienda sana, sin conocimientos de arquitectura o construcción”. Dijo que el riesgo que se corre será que el beneficiado destinará el recurso para la adquisición de material, sin buscar personal profesional calificado y pudiera no garantizar las recomendaciones entorno a una vivienda sana. “El covid nos hace replantearnos la forma de relacionarnos, el uso del espacio público y el desarrollo de vivienda, la movilidad era nuestro problema ahora solo es una estrategia, no se trata de tener un cuarto donde habitar, sino que tenga las condiciones de vivienda sana”.