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Lo de las revisiones anuales significa que seguimos vinculados a EU y viceversa, sí, pero en medio de un bombardeo de revisiones que no terminarán
00:10 sábado 4 julio, 2026
Colaboradores
El TMEC ya no existe. Existen las relaciones comerciales con Estados Unidos y Canadá, evidentemente, pero el TMEC, lo que fue el tratado de libre comercio del norte de América, murió formalmente en días pasados, por mucho que desde el gobierno quieran poner buena cara y convencernos de lo contrario. Sin anestesia: lo de las revisiones anuales significa que seguimos vinculados a Estados Unidos y viceversa, sí, pero en medio de un bombardeo de revisiones que no terminarán, de hecho, nunca, esas revisiones anuales, y, muy probablemente, también en medio de aranceles.
Es decir, significa que viviremos ahogados en la incertidumbre. ¿Veneno para los dineros mexicanos? Vaya que sí. Veneno concentrado. Neurotóxico. Del que ataca al sistema nervioso. Del que te paraliza, como está México desde el sexenio pasado, con las inversiones básicamente en cero.
Es la crónica de una muerte anunciada. ¿Trump? Sí, Trump, que tiende al proteccionismo y, sobre todo, que tiende a usar como herramienta de negociación todo lo que huela aunque sea remotamente a posibilidades de coacción. Pregúntenle a los canadienses. Pero el problema no es solo él. Ni siquiera es el problema central. El problema central se llama Cuarta Transformación.
Vale la pena hacerse algunas preguntas. Primera: ¿por qué estarían los vecinos interesados en ratificar un tratado con un país, el nuestro, que decidió mantener viva con petróleo a una tiranía infame como la cubana, es decir, en mantener vivo a un país que se asume, con toda la explicitud del mundo, como enemigo de sus socios más importantes? ¿Y los lamentos por la caída de Maduro? ¿Y los coqueteos con el chairismo global, entre cariñitos y sonrisas con China, Irán y compañía?
Otra pregunta, que aplica también a los empresarios mexicanos: ¿por qué asociarse con un país en el que los jueces fueron nombrados por el régimen, es decir, con un país en el que, como empresa, cualquier litigio con el Estado, cosa muy normal, lo perdiste de antemano? ¿Y las evidencias de que el régimen está infiltrado de narcopolíticos, y de que no hay la menor disposición a defenestrarlos y ponerlos ante la justicia, porque son “uno de nosotros”? ¿Y la imposibilidad de transportar lo que sea por las carreteras, sometidas a la ley de los asaltantes de tráileres? ¿Y el cobro de derecho de piso que no, no ha desaparecido, ni remotamente? ¿Y el estatismo de Pemex, que nos está llevando a la quiebra? ¿Y la cantidad de empresas puestas en manos de militares, en plan entre cubano, venezolano y turco?
Hace un par de días, escribí en este espacio sobre lo que llamo el “efecto López”: lo que toca el licenciado, queda hecho pedazos. Usé como ejemplo a Pemex. Bueno, hay otro, no menos ilustrativo: la economía mexicana, completita, con toda su fuerza exportadora. La extrañaremos.
POR JULIO PATÁN
COLABORADOR
@JULIOPARTAN09