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En San Lázaro corren las apuestas por la sucesión en la Auditoría Superior de la Federación, mientras tirios y troyanos se alistan para medir fuerzas
00:10 martes 3 marzo, 2026
Colaboradores
Esta semana, dos bombas políticas competirán por el control de la agenda pública: el relevo en la Auditoría Superior de la Federación (ASF) y el debate de la reforma electoral.
Ambas decisiones cruzan un mismo nervio: quién vigila el dinero y quién escribe las reglas del poder rumbo a 2027. Y si el choque con la oposición será ruidoso, el problema real para Morena está adentro: PT, PVEM y las tribus que pelean posiciones como si fueran patrimonio.
Lo que está en juego no es menor. Por un lado, la Cámara de Diputados definirá a quien encabece el órgano de fiscalización del gasto público que audita a este gobierno y pone presión real (o simulada) a la rendición de cuentas.
Por el otro, la reforma que puede redibujar el tablero: plurinominales, número de escaños en el Senado de la República, reglas de representación y la siempre explosiva relación con el INE.
En el capítulo ASF, el sábado cerró el registro: se inscribieron 92 aspirantes para sustituir -o reelegir- al auditor David Colmenares, cuyo periodo concluye este mes.
Nadie tiene el nombre “oficial” de la persona favorita, pero la danza de nombres lleva semanas y seguirá hasta que se cocine la terna.
En ese caldo, Colmenares ya se anotó para repetir, pero en Palacio leen esa candidatura como una jugada impulsada desde San Lázaro.
Ricardo Monreal, coordinador de Morena, empujaría la reelección como mecanismo de control y, de paso, como ficha para negociar: ceder en unas cosas y cobrar en otras en la antesala de 2027.
Y el propio Congreso podría dejar llegar a Colmenares “hasta el final”… para sacrificarlo al cierre.
Palacio, por lo pronto, trae dos cartas. Una: Aureliano Hernández Palacios, especialista en auditoría del gasto y actual auditor del gasto federalizado en la ASF.
Llegó tras la salida de Emilio Barriga y además carga un vínculo político: es hijo de Fernando Aureliano Hernández Palacios Mirón, quien fungió como encargado de despacho en Tlalpan cuando Sheinbaum pidió licencia para hacer campaña.
La otra: Juan José Serrano Mendoza, contralor durante la gestión de Sheinbaum en la CDMX y coordinador de contralorías en el país en tiempos de Roberto Salcedo como secretario de la Función Pública.
En la baraja también aparece María de la Luz Mijangos. No sería la opción “natural” de Palacio, pero algunos la colocan como posibilidad de rebote. Los problemas que tuvo en la FGR pueden complicar su postulación. Y en la lista también aparece, entre otros, Luis Miguel Martínez Anzures, presidente del INAP.
En paralelo, la reforma electoral se acerca con un menú de choque. En el oficialismo prevén que la discusión se concentrará en buena parte de los temas delineados por Sheinbaum, con dos focos inevitables: la fórmula de plurinominales y el número de escaños en el Senado.
En cambio, sobre el INE que preside Guadalupe Taddei, se anticipa un ajuste “administrable”: si se mantiene el número de consejeros y de magistrados del Tribunal Electoral, el órgano podría alinearse sin escándalo.
Con ese telón de fondo, podríamos decir que la ASF y reforma electoral no son asuntos separados: son las dos llaves del mismo candado.
Una decide quién audita el dinero; la otra decide cómo se reparte el poder. Y cuando un movimiento tiene que negociar al mismo tiempo con aliados, oposición y tribus internas, el riesgo no es perder votaciones: es perder el control del propio juego.
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LA ASF, encabezada por David Colmenares, anticipó que habrá cinco auditorías forenses a la Cuenta Pública 2025. Tres de ellas apuntan a rivales políticos de Ricardo Monreal: la alcaldesa de Cuauhtémoc, en la CDMX, Alessandra Rojo de la Vega, y los alcaldes de Fresnillo y de la capital de Zacatecas, Javier Torres y Miguel Ángel Varela.
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Y como dice el filósofo… Nomeacuerdo: “Donde hay rival, aparece la lupa”.
POR ALFREDO GONZÁLEZ CASTRO
@ALFREDOLEZ