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Cinco años después
00:01 miércoles 30 septiembre, 2026
Colaboradores
Gobernar una ciudad durante cinco años ofrece una ventaja que también se convierte en exigencia: el tiempo permite construir, corregir y consolidar, pero también obliga a demostrar resultados y asumir los problemas que permanecen. Enrique Galindo llegó a su quinto informe al frente de San Luis Potosí Capital con números que muestran una administración activa. Más de 400 obras, una inversión superior a los 3 mil 500 millones de pesos en obra pública y 1.8 millones de metros cuadrados de pavimentación forman parte del balance presentado por el Ayuntamiento. A ello se suman programas como Domingo de Pilas y Capital al 100, cuya continuidad ha permitido mantener presencia en colonias y comunidades. También existen avances que vale la pena observar en seguridad. El gobierno municipal reportó una disminución superior al 30 por ciento en la incidencia delictiva, mientras que la confianza en la Policía Municipal llegó a 61.8 por ciento. Además, la red ciudadana alcanzó 855 Comités de Seguridad. Son resultados importantes, pero cinco años de gobierno permiten también preguntarse qué sigue. El agua continúa como uno de los grandes desafíos de San Luis Capital. Atenderlo requiere infraestructura e inversión, pero sobre todo una visión de largo plazo para una ciudad que continúa creciendo y que ha experimentado en los últimos años las consecuencias de un sistema vulnerable. Algo similar ocurre con la movilidad. La rehabilitación de vialidades ha sido necesaria, pero el crecimiento de la zona metropolitana obliga a pensar más allá del pavimento. Los tiempos de traslado, el transporte público, la infraestructura peatonal y ciclista y la convivencia entre distintos medios de transporte forman parte de una discusión que será cada vez más importante. A ello se suman el crecimiento urbano, los servicios públicos, la seguridad y el mantenimiento de los espacios recuperados. Construir es una parte de la tarea; conseguir que las obras y los programas permanezcan y funcionen con el paso de los años es otra. El quinto informe tuvo además una inevitable lectura política. Galindo preguntó a los asistentes si lo realizado en la capital podría replicarse en el resto de San Luis Potosí y pidió permiso para recorrer el estado cuando los tiempos legales lo permitan. La pregunta abre otra discusión. Una política que funciona en la capital no necesariamente puede trasladarse de la misma manera a los 58 municipios. Las condiciones del Altiplano, la Zona Media, la Huasteca y la región Centro plantean necesidades económicas, territoriales y sociales diferentes. Pero esa conversación tendrá su momento. Por ahora corresponde mirar a la capital. Cinco años permiten reconocer obras, programas que consiguieron continuidad y experiencias de participación ciudadana; también muestran una ciudad con agua por garantizar, movilidad por replantear, servicios por mejorar y un crecimiento urbano que necesita orden. Durante su informe, Galindo insistió en distinguir entre herencia y legado. La diferencia entre ambos conceptos quizá solo pueda comprobarse con el tiempo. Porque el legado de cualquier gobierno no se encuentra únicamente en aquello que inaugura, sino en aquello que consigue permanecer y seguir funcionando cuando los nombres y las administraciones cambian.