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Pero los argentinos creen que la corrupción es ahora el principal problema del país, por encima de todos los otros temas
00:10 miércoles 29 julio, 2026
Colaboradores
Don Javier Milei es el presidente democráticamente electo de Argentina desde 2023 y uno que ha estado frecuentemente envuelto en polémicas tan absurdas como innecesarias.
Ahora está involucrado en una que lo llevó ya a acusar a Brasil, México y al Partido Demócrata de Estados Unidos de financiar una campaña "antiargentina".
No presentó pruebas, por cierto, y probablemente no las presentará porque tendría que fabricarlas antes de ir más allá en sus dichos. Lo infortunado es que su gobierno trate de usar un argumento que parece jalado de los pelos, por decir lo menos, especialmente después de haber ido a Brasil para expresar su respaldo público a Flavio Bolsonaro, que busca y posiblemente logre la candidatura presidencial del Partido Liberal, durante su anuncio de postulación en Río de Janeiro.
Flavio es hijo del expresidente Jair Messias Bolsonaro, de extrema derecha, acusado de rebelión e intento de golpe de Estado, entre otras cosas.
Para Milei esos son detalles, meros detalles. Y se declaró ofendido porque las autoridades brasileñas no lo dejaron visitar a su amigo Jair, "injustamente encarcelado".
Ambos actos, más el primero que el segundo, podrían ser vistos como injerencistas.
Es tan absurdo como si Andrés Manuel López Obrador hubiera ido a Perú para demandar el derecho a visitar a su amigo Pedro Castillo, preso por su propio intento de golpe de Estado. Tal vez hubiera sido explicable, pero igual habría sido un acto intervencionista contrario al derecho internacional. Habría que retroceder a los tiempos del medievo y el despotismo ilustrado, cuando las disputas entre familias reales y las alianzas en cubrían ambiciones territoriales.
Supuestamente la humanidad rebasó este nivel hace un par de siglos, pero evidentemente hay una tendencia regresiva.
Lo cierto es que el señor Milei lanzó acusaciones literalmente sin ton ni son, no porque los acusados puedan ser considerados impolutos - Brasil tiene ambiciones hegemónicas propias, el gobierno de México todavía cree que puede opinar sin problema sobre temas internos de otros países- sino porque sería no sólo contraproducente como porque una intervención real no está definitivamente entre sus intereses nacionales.
La realidad es que Milei enfrenta sus propios demonios y problemas. Argentina no es una nación fácil de gobernar y políticamente polarizada aún en los tiempos más tranquilos, y el estilo de Milei, que llegó al gobierno con una motosierra como símbolo, no ha sido ciertamente uno de unificación o tendido de puentes.
De acuerdo con la cadena BBC, las principales medidas de gobierno de Milei incluyen la eliminación de ministerios, el freno a la obra pública, la reducción de subsidios, la desregulación de precios y una baja sostenida de la inflación.
Pero los argentinos creen que la corrupción es ahora el principal problema del país, por encima de todos los otros temas. Y el gobierno de Milei no sale bien parado, al menos en la percepción de los votantes.
Tal vez por eso busca pleitos externos.
POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS
COLABORADOR
@CARRENOJOSE1