Vínculo copiado
#ESNOTICIA
#ESNOTICIA
Tampoco es debatible el que a sus estupideces las quiera justificar como aciertos. Nadie es perfecto
00:10 martes 21 abril, 2026
Colaboradores
Washington.- Si es alto, viejo, gordo, arrogante, racista, güero, famoso, usa corbatas de color azul o rojo que le llegan abajo del ombligo, medio calvo con el pelo color zanahoria, habla inglés y dice que es el hombre más inteligente del mundo y no lo es, sin temor a equivocarse cualquier persona puede asegurar que la descripción es la de Donald Trump.
No hay duda de que el del presidente de Estados Unidos es uno de los rostros más conocidos en el mundo junto al del Papa León XIV y al de Leonel Messi. Claro está que al Papa y a Messi los idolatran por donde quiera; contrario a lo que ocurre con el mandatario estadunidense.
El narcisismo de Trump no tiene límite, esto no está a discusión.
Tampoco es debatible el que a sus estupideces las quiera justificar como aciertos. Nadie es perfecto, podemos ser tontos, pero de vez en cuando vamos a misa, como dice un sabio y viejo refrán.
Lo anterior lo sostengo porque estamos conscientes de que Trump se quiso hacer pasar por Jesucristo con la imagen generada por inteligencia artificial que hace unos días subió a su cuenta personal en la plataforma de la red cibernética Truth Social. Hasta su esposa Melania, con todo lo robótica y falsa que es, lo sabe.
¿Qué esperaba Trump? ¿Qué el Papa apoyará su guerra contra Irán cuando el oficio y tarea del líder católico es clamar por la paz?
El pragmatismo con el que el Papa respondió a las críticas que le hizo Trump quedarán por siempre resaltadas en un capítulo de la historia.
Los anticuerpos y rechazo que ya tenía ganados Trump en su país y en el mundo se incrementaron tan exponencialmente que no tuvo alternativa más que tragarse su orgullo y eliminar la impúdica imagen.
Incapaz de aceptar errores y su realidad, el presidente gringo nos sostiene que nunca se quiso hacer pasar por Jesucristo y que quien lo haya interpretado así es porque está confundido.
Ingenuos de nosotros, el humilde mandatario difundió esa imagen porque nos estaba machacando que él es como un médico, sana a los enfermos y resucita a los muertos, así como cuenta la Biblia de Jesucristo. Es más, Trump nos aclara que la imagen que borró debió ser traducida como la de un médico, doctor o curandero de la Cruz Roja.
La memoria en la política es oro molido, no oropel como con el que Trump adorna su entorno.
El presidente de Estados Unidos, desde que sus conciudadanos lo eligieron por primera vez como su líder, se siente elegido de Dios.
Sobrevivió, sostiene Trump, a un atentado contra su vida porque es una divinidad destinada a librarnos del infierno, en caso de que exista, claro.
Unos días antes de pintarse de curandero con túnica y manto, Trump afirmó que Dios estaba del lado de su guerra contra Irán y que por eso su belicismo era exitoso.
Entre sus simpatizantes habrá quienes lo justifiquen. Otros simplemente dejaron de creerle y a su partido le van a cobrar la factura en las elecciones de medio periodo del martes 3 de noviembre.
En el partido republicano hay muchas dudas sobre la viabilidad electoral de la doctrina de Trump. Muchos de estos republicanos que actualmente tienen una curul en el Congreso federal de Estados Unidos, para librarse del juicio de Poncio Pilatos, como el apóstol Pedro, lo negarán tres veces antes de que el gallo cante el amanecer del 4 de noviembre de 2026.
Curandero o no, Trump podrá caminar sobre las aguas del Estrecho de Ormuz pero ya no puede curarse la lepra política que le contagió la imagen que eliminó de su cuenta en Truth Social.
El Papa seguirá al frente del Vaticano hasta que muera.
La vida política de Trump tiene fecha de caducidad.
El curandero de la Casa Blanca es tan inteligente y humilde que lleva semanas buscando al Judas Iscariote que lo va a traicionar.
El camino al Gólgota lo inició Trump desde antes de la guerra contra Irán. La incógnita es saber si al curandero lo salvará Dios del sacrificio o permitirá que por nuestra salvación los votantes estadunidenses lo crucifiquen el 3 de noviembre junto a los republicanos quienes bíblicamente pueden ser vistos como Dimas y Gestas.
POR: J. JESÚS ESQUIVEL
@JJESUSESQUIVEL