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Sus aliados republicanos tampoco han sido tímidos en acusar a grupos socialistas democráticos que han logrado avances notables
00:10 miércoles 8 julio, 2026
Colaboradores
Unos 70 años después de su muerte, el fantasma del senador Joe McCarthy y su cacería de brujas anticomunista recorren otra vez Estados Unidos. En su mensaje sobre el 250 aniversario de la Proclamación de Independencia estadounidense, el presidente Donald Trump aludió a los peligros del comunismo, el interno y el externo.
Sus aliados republicanos tampoco han sido tímidos en acusar a grupos socialistas democráticos que han logrado avances notables, aunque limitados, en el partido demócrata.
Ciertamente, no es un miedo nuevo. Formó parte de la ola paranoica, el "susto rojo" del primer tercio del siglo XX, cuando Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti fueron arrestados y sentenciados a muerte por el asesinato de dos personas en una fábrica de calzado en Massachusetts.
Pero su principal delito, afirman numerosos historiadores y expertos legales: ser migrantes italianos y anarquistas. De hecho, el actual intento de vincular a migrantes o etnias distintas como comunistas enemigos de Estados Unidos tiene antecedentes: hace 100 años, entre noviembre de 1919 y enero de 1920, se dieron los llamados Palmer Raids, una serie de redadas realizadas por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, a cargo del fiscal general Mitchell Palmer, para arrestar a presuntos disidentes políticos para luego deportarlos del país.
Los blancos fueron entonces migrantes italianos y judíos de Europa del Este. Cuando terminaron, el saldo fue de aproximadamente 10 mil arrestos y 556 deportaciones. Pero esta vez hay muchos más migrantes, sean árabes, musulmanes o latinos, y sus hijos comienzan a tener impacto en la política estadounidense.
Los últimos años han visto un resurgimiento de la derecha racista y nativista estadounidense, tras el descrédito de las tesis de conspiración política que aprovecharon el ambiente de alarma anticomunista de la época en que la Unión Soviética competía con Estados Unidos bajo el régimen de José Stalin y Mao Zedong desafiaba desde China.
McCarthy se "subió a la ola" y se convirtió en el portavoz de la derecha estadounidense, una que incluía lo mismo al racista Ku Klux Klan que a la anticomunista John Birch Society y una cauda de predicadores religiosos.
Previamente, el entonces diputado Richard Nixon había encabezado un comité de investigación de "actividades anti estadounidenses" que dejó para convertirse en candidato a la vicepresidencia y luego vicepresidente con Dwight Eisenhower, de 1952 a 1960.
McCarthy aprovechó el vacío y lanzó su propio grupo de investigación de obscuras conspiraciones gubernamentales que, sin embargo, nunca probó. Un joven y ambicioso abogado lo apoyaba: Roy Cohn, el mismo que años después se convertiría en abogado de la mafia neoyorquina y apadrinaría al joven empresario Donald Trump a su llegada a Manhattan.
Cohn enseñó a Trump mucho sobre cómo usar las palancas del poder y los recovecos legales, así como su filosofía de vida: nunca rendirse, siempre atacar y siempre gritar victoria sin importar qué tan hundido esté.
Y ahora sus ideas resucitan...
Por José Carreño