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Ahora, Guatemala acepta militarizar su territorio para operaciones contra los terroristas de los cárteles
00:10 martes 2 junio, 2026
Colaboradores
Si a un mexicano —excepto quizá en Chiapas, Tabasco y Quintana Roo— se le pregunta su primera ocurrencia al oír la palabra frontera, dirá Estados Unidos, Tijuana o Chihuahua. Diez de cada cien dirían Guatemala. A muy pocos les importa la antigua Capitanía General.
Por desgracia, entre esos diez no habría nadie del gobierno federal. Ni siquiera de Relaciones Exteriores. Si fuera de esta ciudad todo es Cuautitlán, fuera de la República sólo existen Estados Unidos.
Pero ese desdén, ese desinterés, deberán cambiar pronto. Guatemala, desde ayer, se ha convertido —al menos de intención política— en una base fronteriza de Estados Unidos, a unos cuantos metros de nuestra línea.
Si ya cerca de Tijuana tenemos la base Naval de San Diego con submarinos nucleares, destructores, cruceros, y portaaviones (el Nimmitz está ahora allí), a dos cuadras de Ciudad Juárez está el enorme Fort Bliss con divisiones blindadas, artillería y aviación; ahora, por obra y gracia del Escudo de las Américas, Guatemala acepta militarizar su territorio para operaciones contra los terroristas de los cárteles del fentanilo y demás, con la mirada, obviamente, en México.
Nosotros hemos descuidado la frontera; ellos no.
El secretario del Pentágono, Pete Hegseth, declaró preparado a su país “para emprender acciones militares directas contra los cárteles del narcotráfico”, catalogados como terroristas, y advirtió sobre posibles intervenciones unilaterales si no se aumentan los esfuerzos regionales. “Regipon”, es este país.
Un día después, ayer, sus amagos tomaron forma de manera preocupante para cualquiera: Guatemala amplió el compromiso de cooperación con el gobierno de Trump (y su ideología) con apoyo de inteligencia incluido (es decir, trabajo de la CIA “in situ”), y de acuerdo con The New York Times (matizado por el presidente Bernardo Arévalo ayer mismo), tolerancia para usar su territorio.
El NYT dijo:
“...Guatemala ha aceptado llevar a cabo ataques conjuntos con el ejército americano dentro de su territorio para enfrentar a organizaciones de narcotráfico, según tres personas familiarizadas con las conversaciones (con Hegseth), en una nueva expansión de la campaña militar del gobierno de Trump en América Latina”.
Arévalo, con los dedos en la puerta, dijo:
“...Lo que hemos hecho es solicitar al Gobierno de Estados Unidos la cooperación para apoyar estas operaciones lideradas por las fuerzas de Guatemala en el marco del interés que tienen los Estados Unidos (ellos, no yo, le faltó decir) en combatir las redes del narcotráfico”.
Obviamente, el presidente Arévalo quiso lavarse la cara frente a sus ciudadanos, pero la carta del Escudo de las Américas dice otra cosa.
Mientras, México se desentiende de la frontera sur. Su mayor interés austral está en Palenque, a 350 kilómetros de Guatemala.
POR RAFAEL CARDONA
COLABORADOR
@CARDONARAFAEL