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La reciente intervención estadounidense en Venezuela, revela un cambio en la hegemonía global y una nueva era de confrontación entre potencias
02:00 viernes 9 enero, 2026
Queretaro
En un mundo que ya no es unipolar, Estados Unidos ha demostrado que está dispuesto a usar la fuerza para mantener su influencia, especialmente en su "patio trasero" latinoamericano. La intervención reciente en Venezuela, con el argumento oficial de luchar contra el narcotráfico, evidencia más intereses económicos y geopolíticos que una preocupación genuina por la seguridad o la democracia en la región, lo anterior se discutió en una mesa de análisis en la cabina de WRadio Querétaro. Braulio Hernández, director de Publímetro, Víctor López Jaramillo, director del semanario Tribuna y Adolfo Manríquez Macías, director de Polémica Querétaro y Mesa de Poder, debatieron sobre las implicaciones internacionales, nacionales y locales, que conlleva la "intervención" de Estados Unidos en Venezuela. La caída de Saddam Hussein y la invasión de Irak en 2003, basada en acusaciones no comprobadas de armas de destrucción masiva, sirvió como antecedente para lo que ahora se vive en Venezuela. La operación estadounidense fue rápida y precisa, pero cuestionada por su violación al derecho internacional y por su verdadero objetivo: el control del petróleo venezolano, un recurso estratégico que Estados Unidos busca explotar a pesar de la complejidad técnica y la inversión requerida. Además, la influencia de China y Rusia en América Latina, especialmente en Venezuela, representa un desafío directo para la hegemonía estadounidense. La región se ha convertido en un tablero de intereses donde la competencia entre estas potencias redefine alianzas y estrategias. México, por su parte, se encuentra en medio de esta dinámica, con un papel que podría volverse más competitivo en términos de inversión y cooperación económica, coincidieron los analistas. El combate al narcotráfico también forma parte de esta compleja ecuación. Aunque Estados Unidos acusa a México y otros países de ser puntos clave en el tráfico de drogas, el problema es multidimensional y requiere acciones conjuntas, tanto en los países productores como en los consumidores. La colaboración en inteligencia y seguridad podría ser beneficiosa para México, siempre y cuando se respete su soberanía y liderazgo en estos temas. Finalmente, la comunidad internacional observa con preocupación cómo las grandes potencias actúan al margen de organismos multilaterales como la ONU, mientras Europa pierde peso militar y geopolítico frente a Estados Unidos, China y Rusia. En este nuevo escenario global, América Latina debe prepararse para enfrentar retos y aprovechar oportunidades que definan su futuro en un mundo multipolar.