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Entre el fuego y la incertidumbre: Edén Hernández, el conductor que salvó vidas en la autopista Tepic–Vallarta
11:38 lunes 2 marzo, 2026
JaliscoLo que comenzó como un viaje ordinario de las 7:30 de la mañana terminó convirtiéndose en una escena de angustia, humo y disparos. Diez pasajeros que salieron de Puerto Vallarta rumbo a Tepic a bordo de un autobús de Ómnibus de México quedaron atrapados en medio de bloqueos e incendios tras el operativo federal realizado en Tapalpa, donde fue abatido Nemesio Oseguera Cervantes. En medio del caos, hubo alguien que no perdió la calma: Edén Hernández Gallegos, conductor de la ruta Tepic–Vallarta. “Parecía un día normal”, recuerda Edén. “Salimos de Puerto Vallarta rumbo a Tepic, pero antes de llegar a la caseta del Ramal en Compostela empezamos a ver vehículos retrocediendo. Había presencia militar y se escuchaban detonaciones”. Sin conocer aún la magnitud de lo que ocurría, tomó la primera decisión clave: retroceder y resguardar a sus pasajeros. “Les pedí que se colocaran abajo de los asientos, en un costado. Mi primera idea siempre es salvaguardar la vida de quienes confían en nosotros para trasladarse”, relata. Una decisión que marcó la diferencia Edén se comunicó con su empresa y confirmó que los hechos violentos no eran aislados. Los bloqueos y quema de vehículos se extendían por distintos puntos. Avanzar podía significar caer directamente en la zona de mayor riesgo. Optó por dirigirse hacia un entronque cercano, un punto elevado entre cerros que consideró estratégico: un “punto ciego” menos visible desde la autopista. Minutos después comprobaría que fue la decisión correcta. Desde ese lugar comenzaron a observar columnas de humo más abajo. Autobuses y vehículos particulares habían sido incendiados. Personas caminaban entre el asfalto y los cerros con maletas en mano, huyendo del fuego. “Empezó a subir gente a pie, eran pasajeros de autobuses que ya habían quemado. Tratamos de que se quedaran con nosotros, de mantener la calma”, cuenta. Lo que inició con diez pasajeros terminó con decenas de personas refugiadas alrededor de su unidad: viajeros de otras líneas, motociclistas, familias completas y personas lesionadas. El autobús contaba con Wi-Fi. En una zona sin señal telefónica, esa herramienta se convirtió en un salvavidas emocional. Muchos pudieron avisar a sus familias que estaban con vida. “Había niños, personas mayores, incluso embarazadas. El sol estaba fuerte. Subimos a los más vulnerables al autobús para protegerlos”. Más tarde llegó una unidad de la Marina que también buscó resguardo en el sitio. Tras coordinarse con la base en Guayabitos, organizaron un convoy escoltado por tres camionetas. El trayecto fue estremecedor. “Todo el camino estaba lleno de autos quemados y poncha llantas. A los costados había personas escondidas entre los carros incendiados. También los auxiliamos”. Finalmente lograron trasladar a los afectados hacia una zona más segura, donde pudieron continuar la comunicación con sus familiares. Edén insiste en que, en momentos así, el conductor no puede perder el control. “Si nosotros nos alteramos o dejamos el autobús y nos resguardamos solos, son muchas vidas las que quedan en riesgo. Nuestra responsabilidad es mantener la tranquilidad”. Al final del día, más allá del susto y la tensión acumulada, todos los pasajeros bajo su responsabilidad llegaron con vida. Hoy, días después, Edén vuelve a conducir la misma ruta. Sin estridencias, sin buscar reflectores. “Es el alimento de nosotros: cumplir con nuestro deber y que las personas lleguen bien. En estos acontecimientos hay que ser empáticos, ayudar y pensar primero en la seguridad de todos”. Mientras las cifras oficiales hablan de operativos, enfrentamientos y objetivos abatidos, historias como la de Edén recuerdan que en medio de la violencia también existen actos silenciosos de responsabilidad y humanidad. En la autopista entre Vallarta y Tepic, en medio del humo y el miedo, un conductor decidió no avanzar hacia el peligro, no abandonar a nadie y convertir su autobús en refugio. Ese domingo 22 de febrero, Edén Hernández Gallegos no solo manejó una unidad de transporte. Condujo a decenas de personas hacia la vida.