Vínculo copiado
#ESNOTICIA
#ESNOTICIA
Un Mundial trilateral no se gana solo con estadios. Se gana con mensajes claros, a tiempo y sin ruido
00:10 jueves 11 junio, 2026
Colaboradores
Este jueves arranca en México la Copa del Mundo más grande de la historia. Por primera vez, 48 selecciones, y poco más de mil 200 jugadores pisarán canchas que se comparten entre México, Estados Unidos, y Canadá. Se juega el balón, sí. Pero antes, durante y después, se juega algo más peligroso, y más poderoso: la comunicación.
Un Mundial trilateral no se gana solo con estadios. Se gana con mensajes claros, a tiempo y sin ruido. En materia de prevención, la diferencia entre un caso aislado y una crisis internacional, cabe en 48 horas. Un brote de sarampión en Guadalajara mal comunicado puede cruzar la frontera antes que un aficionado, y convertirse en epidemia que involucre a los tres países. El flujo de millones de visitantes, que van a moverse entre Guadalajara, Monterrey, Ciudad de México, Toronto, Vancouver, Los Ángeles y Nueva York, no perdona la improvisación. Sin protocolos de comunicación sanitaria, sin vocerías alineadas, sin un solo lenguaje entre autoridades, la Copa del Mundo puede dejarnos un mal sabor que dure décadas. Norteamérica tiene que hablar con una sola voz, o el virus hablará por nosotros.
Y la cancha digital es igual de delicada, que la de pasto. Para esos mil 200 jugadores, las redes sociales y los medios digitales, no son accesorio: son trinchera. Un tuit mal interpretado, un meme fuera de contexto, un insulto viralizado en segundos, puede derrumbar el ánimo de una selección entera. La agresión en mensajes, los bulos, las fake news, y los ataques mal intencionados, ya no son “parte del juego”. Son factores de riesgo emocional. Un equipo que no sabe blindar su comunicación interna y externa, llega desgastado al minuto uno. La resiliencia de hoy no se entrena solo con pesas: se entrena sabiendo recibir críticas, filtrar el ruido y no confundir el ataque con la realidad.
Por eso, para los organizadores, comunicar bien es prevenir. Prevenir conflictos en la grada, malos entendidos entre aficiones, crisis diplomáticas por un mal comunicado o un desastre sanitario por información tardía. La buena comunicación no vende boletos: evita catástrofes. En un Mundial que presume ser de Norteamérica, el reto no es solo que las tres banderas se vean juntas en el logo. El reto es que las tres vocerías, hablen el mismo idioma cuando haya que calmar, explicar, o alertar.
Al final, la Copa se recordará por los goles. Pero se juzgará por cómo nos comunicamos. Si fallamos en eso, no habrá marcador que nos salve. Y si lo hacemos bien, demostraremos que México, Estados Unidos, y Canadá, sí pueden jugar en equipo… también fuera de la cancha.
POR FERNANDO A. MORA GUILLÉN
X: @Fernando_MoraG