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El transporte público en San Luis Potosí es todo un tema que pareciera sólo importa la primera semana del año
00:10 miércoles 27 mayo, 2026
Colaboradores
El transporte público en San Luis Potosí es todo un tema que pareciera sólo importa la primera semana del año cuando los diputados, y funcionarios recuerdan puntualmente que tienen que modificar la tarifa si no quieren manifestaciones de permisionarios y concesionarios, olvidando las problemáticas que padecen miles y miles de usuarios y trabajadores, de éstos últimos rara vez se habla en la opinión pública y menos entre las legislaciones que los deben proteger. A mitad de año salió el líder de los permisionarios, Margarito Terán, empresario que sabe qué dice y cómo lo dice, a hablar del estado y del servicio que se presta en toda la zona Metropolitana.
Entre los puntos que destacó ante los medios de comunicación fue el deterioro de las unidades, el pésimo servicio que otorgan -reconocimiento que no viene con un discurso de propuesta- y también puso el dedo en la llaga: las condiciones urbanas, aunque eso sí defendió y hasta puso nombre de las avenidas ‘que aprueba’ el transporte.
Reitero, el señor sabe muy bien del negocio, ha estado más tiempo que cualquier diputado, gobernador y alcalde en la palestra, sabe en dónde le está pegando y cómo lo hace. Qué tanto permeará en la opinión pública, ese será otro asunto, pero mientras tanto recalca las pérdidas que tienen por los excesivos baches al transitar por la ciudad, aunque su recorrido es de cinco municipios. “Un buen servicio empieza por una superficie de rodamiento excelente”, se justificó.
Y definitivamente, lo sabemos todos los que transitamos nuestras calles, no hay trayecto en que no haya un hoyanco, de diferentes tamaños, ya los conocemos y lamentablemente cuando llega la temporada de lluvia somos más víctimas de éstos.
Pero de verdad: el bache de la calle justifica el bache en el servicio. Al culpar a la infraestructura, el ‘pulpo camionero’ se lava las manos por las frecuencias tardadas y el maltrato al usuario. El permisionario se escuda en la pésima superficie de rodamiento para dar horarios justos, prestaciones, capacitaciones y condiciones de trabajo competitivas a choferes y personal.
Mientras empresarios y alcaldes se tiran la bolita sobre a quién le toca pavimentar, los choferes siguen costeando con jornadas inhumanas el estrés de rutas intransitables, y los ciudadanos pagan, con tiempo y pasajes caros, por un servicio pésimo en las propias palabras de Terán. Si la autoridad no exige modernización real a los concesionarios y los ayuntamientos no arreglan el asfalto, el transporte potosino seguirá atrapado en el mismo bache de siempre.