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Inversiones millonarias para la Copa del Mundo privilegiaron la imagen, la movilidad en torno a los estadios y la infraestructura turística
01:50 martes 23 junio, 2026
Jalisco
El Mundial de Futbol 2026 ha significado una importante derrama de recursos para las ciudades sede de México; sin embargo, gran parte de estas inversiones se han concentrado en mejorar la imagen urbana y la infraestructura vinculada directamente al torneo, mientras continúan sin resolverse problemas estructurales que afectan a millones de ciudadanos, advirtió el urbanista, investigador y profesor del Centro Universitario de la Costa de la Universidad de Guadalajara, José Alfonso Baños Francia. El especialista señaló que, aunque la Copa del Mundo representa uno de los eventos deportivos más importantes del planeta y constituye una oportunidad para proyectar al país a nivel internacional, existe preocupación porque los recursos públicos se han destinado principalmente a atender exigencias asociadas al evento, dejando de lado necesidades fundamentales de la población. “Estamos asistiendo a una realidad muy común en nuestras ciudades: maquillarlas cuando tenemos un evento importante, pero dejar los verdaderos problemas de fondo para después. Se hicieron mejoras en movilidad y en aspectos funcionales, pero quedaron pendientes temas como la vivienda y la generación de espacio público de calidad”, expresó. Baños Francia consideró que las inversiones realizadas responden en gran medida a los requerimientos de organismos internacionales como la FIFA, cuya capacidad de influencia sobre los gobiernos resulta evidente. “Parece que la FIFA tiene más poder que muchos gobiernos. Cuando pide una obra o una adecuación, se atiende de inmediato, mientras que otros problemas muy sensibles para la población, como la desaparición de personas, siguen esperando respuestas y recursos”, sostuvo. El académico explicó que en ciudades como Guadalajara y la Ciudad de México se realizaron obras relevantes de movilidad, telecomunicaciones y rehabilitación de infraestructura estratégica, incluyendo mejoras en el Aeropuerto Internacional Benito Juárez y en los accesos al Estadio Azteca. No obstante, cuestionó que esos beneficios se hayan concentrado en circuitos específicos relacionados con el Mundial. “Se rehabilitó la Calzada de Tlalpan, se mejoró el Tren Ligero y se hicieron intervenciones alrededor de los estadios. Todo eso está bien, pero al final sirve principalmente para el circuito del futbol y no necesariamente para resolver los problemas cotidianos de la población”, indicó. Respecto a Puerto Vallarta, ciudad promovida como playa oficial del Mundial por su cercanía con Guadalajara, el urbanista destacó algunas inversiones en movilidad, como la incorporación de camiones eléctricos, pero consideró que siguen existiendo deficiencias importantes en la operación integral del transporte público. “Se mejoraron las unidades, pero no se ha logrado consolidar un sistema eficiente y de calidad para los usuarios. El reto no es solamente tener camiones nuevos, sino ofrecer un servicio que realmente responda a las necesidades de la ciudadanía”, explicó. Asimismo, cuestionó la inversión realizada en el Fan Fest instalado frente a la Unidad Deportiva Agustín Flores Contreras, donde se destinaron alrededor de 60 millones de pesos. “Cuando vemos esa cantidad de recursos, inevitablemente pensamos en otras prioridades para Puerto Vallarta, como la rehabilitación del drenaje, la mejora del transporte público o la atención de otras carencias urbanas”, comentó. Para Baños Francia, uno de los principales problemas es que las inversiones asociadas al Mundial no han sido equilibradas y han contribuido a evidenciar la desigualdad existente entre las zonas que reciben atención por motivos turísticos o deportivos y las colonias periféricas que continúan enfrentando deficiencias en servicios básicos. “Está bien invertir en los espacios sede, pero también debería haber beneficios para las colonias que históricamente han quedado rezagadas. Cuando se argumenta que no hay recursos para atenderlas y al mismo tiempo vemos grandes cantidades destinadas a proyectos vinculados al Mundial, la percepción social puede ser incluso ofensiva”, afirmó. Pese a las críticas, el investigador reconoció que algunas de las obras dejarán beneficios permanentes, particularmente en materia de telecomunicaciones, movilidad e infraestructura deportiva. Además, descartó que exista un riesgo elevado de que los estadios se conviertan en “elefantes blancos”, debido a la fuerte cultura futbolística existente en México. Sin embargo, insistió en que el verdadero legado urbano del Mundial debería medirse por la mejora de la calidad de vida de los habitantes y no únicamente por la imagen proyectada durante el torneo. “Si además de las obras para el Mundial se hubiera invertido en espacios deportivos para la comunidad, en vivienda o en infraestructura para los ciudadanos, el legado sería mucho más significativo. Lo importante es que estas inversiones no sean solamente de relumbrón, sino que permanezcan y beneficien a la población una vez que termine el evento”, concluyó.