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Luego de las inundaciones semanales mientras se construía, del margen de error con los precios
00:10 jueves 24 septiembre, 2026
Colaboradores
La Presidenta Con la Que Llegaron Todas decidió terminar con las críticas a la refinería Olmeca, o sea, Dos Bocas. Así, afiló el lenguaje científico que dispara día sí, día también, dardos de prodigiosa agudeza intelectual para terror de los neoliberales moralmente derrotados, y dejó caer el guadañazo: “Se tienen que tragar sus palabras”. Dos Bocas, vino a decir con esas formas tan socialdemócratas que celebran varias compañeras de la comentocracia, es lo máximo. Bueno, pues no lo había terminado de decir, y el Doctor Patán sintió el sabor exquisito de la gasolina soberana en la base del paladar.
Como reconozco siempre que es pertinente, hay momentos, siempre breves, en los que la duda ante las estrategias y logros de la Cuarta Transformación me invade. Pero mis anticuerpos hechos de democracia popular, y sobre todo la realidad, me llevan inevitablemente de regreso al camino del bien.
La 4T ha tenido pequeños desajustes en lo que tiene que ver con el petróleo y sus derivados. No hay modo de negarlo, y de ahí mis dudas con Dos Bocas. O sea, sí es cierto que Pemex tiene una deuda histórica y que la producción ha decaído sensiblemente, y bueno, luego tenemos que un derrame de 900 kilómetros por aquí, una humareda por allá, una explosión por acullá. También es cierto que la lucha contra el huachicol ha estado medio errática. Digo, mi Ernes, que anda en curva de aprendizaje, decomisó 59 millones de litros de un combustible que luego resultó legal.
Cosa por lo demás esperable, dado que el Ex Quinto Presidente Más Popular del Mundo (EQPMPDM) anunció mucho antes, luego del desabasto en las gasolineras del arranque de su sexenio, que es que la lucha contra el hidrocarburo ilegal había estado ruda, pero que gracias a ella el huachicol, ya cero. Ah, y está el asunto con Deer Park, la refinería que se compró con dinero del pueblo bueno y terminó alimentando el circuito huachicolero que suponemos que acaba de revivir, luego de que lo matara el EQPMPDM.
Bueno, pues el escepticismo no estaba justificado. Luego de las inundaciones semanales mientras se construía, del margen de error con los precios (terminó por costar 12 mil millones de dólares más de los planeados), del retraso de su inauguración, las humaredas y los incendios que bendito Dios se desataron fuera de la “barda perimetral” y sólo mataron a gente que no era de Pemex, la refinería es un ejemplo de soberanía para el mundo entero.
Mientras celebraba la tragadera de palabras entre los adversarios con un puro dominicano y un whisky, no sin lamentar que disiparan el referido gusto de la gasolina soberana, el Doctor Patán se preguntó qué sabor de boca dejarán las líneas aéreas, los aeropuertos, las vacunas contra el Covid, los trenes interoceánicos o mayas y el litio, cuando aparezca. Imagino que el sabor del éxito.
POR JULIO PATÁN
COLABORADOR
@JULIOPATAN09