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Trump y sus aliados tienen prisa. La razón es simple: la posibilidad de que los republicanos y por tanto, la coalición trumpista pierdan la mayoría
00:01 jueves 15 enero, 2026
Colaboradores
WASHINGTON- El presidente Donald Trump y su gobierno están empeñados en lo que parece una carrera contra el tiempo para adelantar sus propuestas a toda costa, dentro y fuera de Estados Unidos. Se trata, sobre todo, de arrinconar a sus críticos internos mientras presiona más y más a otras naciones.
Trump y sus aliados tienen prisa. La razón es simple: la posibilidad de que los republicanos y por tanto, la coalición trumpista pierdan la mayoría en al menos una de las cámaras del Congreso en las elecciones de noviembre próximo está presente en sus pensamientos y sus planes.
De ocurrir esa derrota, que no es del todo segura, pero cada vez parece más plausible, buena parte del proyecto de Trump quedaría trunca y algunos, o muchos de sus planes, expuestos a la abolición, la derogación o demandas judiciales.
Y eso sin contar que mayorías demócratas podrían llevar a nuevos intentos de destitución por razones políticas, de abusos de poder a percepciones de corruptela.
Por eso, tiene necesidad de apresurar un proyecto político que buscaría preservar las mayorías republicanas, mediante artimañas legales como la reformulación de distritos electorales o cuestionamiento de votantes.
El problema aparente es que el autoritario estilo Trump de gobierno, verticalista en lo interno, imperioso en lo externo, encuentra resistencias entre los estadounidenses, incluso algunos que votaron por él y hoy parecen decepcionados.
Una reciente encuesta Gallup indicó que el último año hubo un crecimiento de votantes independientes, pero también de los que sin declararse demócratas se consideran afines a ellos, en detrimento de los republicanos.
En los últimos meses, los índices de aprobación de Trump se han mantenido consistentemente por debajo de 50%, con las preocupaciones económicas como los elementos primarios del descontento.
Hay otros factores, como la percepción de que, pese a sus promesas de fijarse en la situación doméstica, se ha involucrado más en temas internacionales, y no pocos de sus partidarios lo reclaman abiertamente, como la ahora exdiputada Marjorie Taylor Greene, que renunció al cargo como protesta.
De hecho, algunos medios creen que comienzan a verse fisuras en la coalición electoral trumpista, parte por mensajes contradictorios y parte porque, a pesar de su fuerza, sus aliados comienzan a buscar al nuevo líder.
Para complicar más las cosas, Trump ha puesto en claro que no tiene planes de dar marcha atrás en sus involucramientos externos, mientras que la Casa Blanca intenta asegurar a los votantes que el presidente está empeñado en cumplir sus promesas de hacer la vida más asequible.
Pero la realidad es que la inflación y el coste de la vida han sido la preocupación constante de los estadounidenses durante 2025, con más de la mitad que responsabilizan a las políticas económicas del presidente, incluso la guerra arancelaria, y demandan que el mandatario y el congreso se enfoquen en esos problemas.
Por eso tiene prisa, porque de no lograr sus metas es posible que no las logre jamás.
POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS
COLABORADOR
@CARRENOJOSE