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Así que, por Dios, reabran ese salón, e incluso extiéndanlo y métanle más equipo y personal
00:01 sábado 7 febrero, 2026
Colaboradores
El Doctor Patán leyó que en el Senado tenían un salón de belleza, abierto de siete a dos, para que la Cámara Alta se vea como, justamente, Cámara Alta, y quiso aplaudir, aplaudir la iniciativa. No fue posible. Pocas horas después, con la nota hecha viral, el salón fue clausurado.
Es imperdonable. Vaya error. Sé que los conservadores van a poner el grito en el cielo, y acusar a los compañeros tribunos de hipócritas y doble discurso por no apegarse a la austeridad republicana, y mover a sus granjas de bots para armar unos memes tremendamente insultantes que -es un decir- del compañero Noroña con alguien haciéndole pedicure con una fresadora, que del camarada Macedonio maquillado y con el pelo a lo Marge Simpson. Ya sabrán. Las bajezas de siempre. La verdad, sin embargo, es que el salón de belleza es la mejor inversión que puede hacer el pueblo bueno de México.
Igual que la gente entrañable de la CNDH y los ministrísimos del calpulli constitucional tienen que estar bien alimentados sin preocuparse por el modo de hacerlo y así enfocar todo el poder de sus neuronas excepcionales a la causa de la revolución popular, razón por la cual deben tener t-bones en el refri y chef a disposición, en un caso, y 341 millones de pesos para sus nutrientes, en el otro (los platillos con sello de garantía prehispánico, como los escamoles, la iguana y los gusanos de maguey, salen en un ojo de la cara), los senadores tienen que verse lindos, es decir, tienen que cuidar la investidura, sin molestarse -también es un decir- que en hacer cita con Kevin y trasladarse a Polanco, o que en convencer al Kevin de que se traslade al Senado, a un costo demasiado alto en tiempo y dinero. Ni hablar: el compañero Adán y el compañero Nachito gozan, sí, de una genética privilegiada, pero esa percha, queridas lectoras, esa planta, esa investidura mega cuidada, queridos lectores, no se consigue así nomás (no pensarán que mi Nacho se pinta el bigote con barniz negro para los zapatos).
Así que, por Dios, reabran ese salón, e incluso extiéndanlo y métanle más equipo y personal. El único requisito que pondría aquí su Doctor es que los más altos representantes de la nación se comprometan a usar, pero en serio, la infraestructura puesta a su disposición. Salvo por los casos arriba mencionados y algunos más, es evidente, entre tanto -dicho con el mayor respeto- cutis percudido y tanta cabellera en la onda de “mijo, ponte jugo de limón en el pelo para la foto de graduación”, que hay una subutilización de la referida estética senatorial. Compañeros senadores: no tiren a la basura el dinero del pueblo. Ese sí es un pecado imperdonable.
Me adelanto a la pregunta: sí, su Doctor estaría dispuesto a pagarles también una lipo o una reducción de papada. Son representantes populares, carajo. No escatimemos.
POR JULIO PATÁN
COLABORADOR
@JULIOPATÁN09