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La historia de las sucesivas comisiones ocupadas en este tema es pura fantasía porque parte de un arranque falso: el problema atmosférico se resolverá
00:10 domingo 18 enero, 2026
Colaboradores
Como ha venido ocurriendo a lo largo de los últimos años, la Comisión Metropolitana de Calidad del Aire, la Comisión Ambiental de la Megalópolis, la Dirección de Monitoreo Atmosférico, el Programa Hoy no Circula, la Red Computarizada Automática; las estaciones para el monitoreo de dióxido de azufre, partículas suspendidas, polvo sedimentable y acidez; el Programa de Precipitaciones Ácidas en la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM), la RAMA, “Red Automática de Monitoreo Atmosférico" con 25 estaciones automáticas para la medición de O3, CO, SO2, NOx, y equipos manuales para PST y su contenido de Pb, integrados en el “Sistema de Monitoreo Atmosférico de la Ciudad de México (SIMAT, RAMA, REDMA, REDMET, REDDA), impusieron ayer (y antes de ayer), la veda vehicular en la Fase II de la segunda contingencia del año.
Como siempre, no resolvieron nada con tan restrictiva medida.
Las siglas PST, O3 , CO, SO2, NOX, son parte de la formulación con la cual la burocracia ambiental denomina las variables del azufre, el carbón y el ozono suspendidos en la atmósfera, cuya unidad de medición hace tiempo se estableció con el índice Metropolitano de la Calidad del Aire (IMECA). Resultó chichimeca.
—¿Con qué utilidad opera todo esto? Con ninguna. Justificar, en todo caso, la actividad de tantas oficinas de monitoristas, medidores, inspectores; ambientalistas de mangas y viseras negras, cuya nulidad desde los tiempos de Manuel Camacho —inventor de la veda vehicular temporal—, no ha servido para nada.
La información oficial, falsa por naturaleza, nos dice:
“Estas acciones (medición y declaratorias de contingencia) han sido fundamentales para mejorar la calidad del aire en la Ciudad de México y para la prevención de enfermedades respiratorias y cardiovasculares (¡Ay!, Güey). La CMCA continúa trabajando para mantener un ambiente de calidad del aire que beneficie a la salud de la población.
Obviamente eso es un sueño de opio. La historia de las sucesivas comisiones ocupadas en este tema es pura fantasía porque parte de un arranque falso: el problema atmosférico se resolverá frenando el uso de los automóviles. No es verdad.
La contaminación en Monterrey, por ejemplo, con muchísimos menos automóviles, tiene grados más preocupantes e índices más altos. El problema son las industrias, las termoeléctricas, el consumo de carbón por parte de la CFE, la primitiva condición de todo el perímetro fabril del Valle de México. Los autos (no los había eléctricos cuando esta simulación correctiva comenzó), significan una parte menor.
Y de nada sirven las contingencias de este tipo si no hay una conversión industrial y energías limpias. Mientras eso no se haga, seguiremos jugando a las calcomanías y terminaciones de placas y estimulando el negocio de la verificación vehicular. Inútil pero rentable.
POR RAFAEL CARDONA
COLABORADOR
@CARDONARAFAEL