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Pero esa es un arma de dos filos. Por lo pronto, el mandatario se ha dedicado a viajar alrededor del país
00:10 miércoles 21 octubre, 2026
Colaboradores
Casi podría decirse que, junto con las cada vez más frecuentes malas noticias electorales para el presidente Donald Trump y el partido republicano, crecen también los temores de que él mandatario trate de intervenir en los comicios del tres de noviembre o incluso declarar una emergencia nacional y anularlos por una posibilidad de que haya votos de no-ciudadanos.
De acuerdo con las encuestas, los aspirantes del Partido Demócrata, ya sea a la reelección o a puestos actualmente ocupados por los republicanos, están en buena posición, y es posible, dicen los expertos, que logren 20 o más curules en la cámara baja, media docena en el Senado, y tal vez cinco gubernaturas en el proceso.
Esto implicaría ciertamente mayorías legislativas, que por lo menos podrían limitar el espacio de maniobra del presidente, reducir su poder, y tal vez mantenerlo ocupado en base a investigaciones para impugnación de su gobierno: sea de él mismo o de sus asociados.
Pero esa es un arma de dos filos. Por lo pronto, el mandatario se ha dedicado a viajar alrededor del país, para por lo menos intentar fortalecer el partisanismo y el entusiasmo de los republicanos.
Trump no sólo fue al remoto estado de Alaska, sino a Texas, Iowa y Kansas, todos considerados como baluartes republicanos y donde se cree hay cada vez más escaños de su partido en juego.
La preocupación es tal que algunos aliados republicanos han propuesto que declare un "estado de emergencia" para enfrentar la "amenaza" de fraude electoral, que Trump ha gtratado sin exito de probar desde 2021.
En septiembre pasado, Trump propuso a sus correligionarios que lo pusieran a él en el centro de la elección, sin darse cuenta o sin querer darse cuenta de que los comicios de medio término, son considerados como un barómetro de la popularidad del presidente y el partido en el gobierno. Y de acuerdo con todas las encuestas, los resultados son negativos.
A cambio, los republicanos gastan dinero a carretadas para tratar de mantener algunas curules. Pero eso también puso de relieve uno de sus problemas: una gran parte del los fondos invertidos proviene de empresas y grupos de interés.
Quizá el motor principal sea la ya declarada intención de los demócratas de investigar las acciones de un presidente al que se acusa de abusos y de aprovechar el puesto en beneficio propio. de su familia y sus empresas; de un gobierno, donde el secretario de Comercio, Robert Luttwik, es acusado de beneficiar a su familia y sus empresas familiares, al igual que el ex-enviado especial para medio oriente, Steve Witkoff
Otros funcionarios de Trump también quedarían como probables sujetos de acciones legales, como el secretario de Guerra, Peter Hegseth, y el secretario de seguridad doméstica, Markwayne Mullin, o el Procurador General de Justicia, Todd Blanche.
Ciertamente, tal situación no ayudaría a reducir la politización o la polarización de los Estados Unidos, pero la verdad sea dicha, Trump y sus aliados han hecho lo propio y tratan de vengarse de sus adversarios, usando todos los recursos del gobierno.
POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS
COLABORADOR
@CARRENOJOSE1