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Obras públicas deben beneficiar primero a quienes habitan la región
01:50 martes 6 enero, 2026
JaliscoPuerto Vallarta y Bahía de Banderas enfrentan un año clave en materia de desarrollo urbano. En el inicio de 2026, especialistas advierten que el crecimiento acelerado, la presión turística y la desigualdad social obligan a replantear las prioridades del urbanismo regional para garantizar una ciudad más habitable, equitativa y sostenible. En entrevista para “Así las Cosas”, el Dr. José Alfonso Baños Francia, urbanista, investigador y profesor del Centro Universitario de la Costa de la Universidad de Guadalajara, identificó seis áreas estratégicas que representan las principales oportunidades de trabajo para la región en este nuevo año. El primer gran pendiente es la movilidad urbana, que ha dejado de ser solo un problema de vialidades. De acuerdo con el especialista, es necesario replantear el modelo completo de movilidad, priorizando el transporte público eficiente, el peatón y las alternativas sustentables, en una región donde circular se ha vuelto cada vez más complicado. Otro eje central es la desigualdad en la vivencia urbana, especialmente en el acceso a la vivienda. El reto consiste en facilitar que la población local pueda acceder a vivienda digna, bien ubicada y con servicios, evitando que el crecimiento de la ciudad expulse a sus habitantes hacia zonas periféricas sin infraestructura adecuada.
El tercer punto clave es mejorar la calidad del diseño urbano cotidiano: banquetas funcionales, cruces peatonales seguros, calles bien resueltas y espacios públicos pensados para las personas. La calidad, subrayó el urbanista, no depende de grandes inversiones, sino de buen diseño y correcta ejecución. Aunque Puerto Vallarta y Bahía de Banderas cuentan con instrumentos de planeación, el problema recurrente es su incumplimiento, incluso por parte de las propias autoridades. Para 2026, una de las mayores oportunidades es actualizar y respetar los planes urbanos, evitando decisiones improvisadas que afectan el desarrollo ordenado de la región. Si bien se han impulsado parques y áreas recreativas, el reto es ampliar la visión hacia espacios públicos diversos, que atiendan a distintos grupos de edad y necesidades. Espacios bien equipados, seguros y accesibles fortalecen la convivencia social y mejoran la calidad de vida. El cuidado del paisaje urbano, la imagen de la ciudad y el entorno natural es otra prioridad. El especialista advirtió sobre prácticas que deterioran estos bienes comunes, como la proliferación de anuncios, comercio informal desordenado o intervenciones que afectan playas y zonas naturales. Preservar la identidad y el patrimonio regional es clave para un desarrollo equilibrado. Ante un año marcado por la atracción turística y nuevas inversiones, el Dr. Baños Francia enfatizó la necesidad de equilibrar la promoción económica con el bienestar de la población local. Las obras públicas, señaló, deben beneficiar primero a quienes habitan la región, ya que una ciudad bien atendida también es más atractiva para el turismo. En el caso de Bahía de Banderas, el principal desafío es el crecimiento acelerado sin una planeación urbana sólida y actualizada, sumado a intereses políticos y empresariales que pueden desvirtuar el desarrollo ordenado. Aunque el municipio tiene grandes bondades territoriales, la falta de control puede traducirse en problemas a largo plazo.
Finalmente, el especialista alertó sobre las zonas más vulnerables, como asentamientos informales al norte y nororiente de Puerto Vallarta, donde faltan servicios básicos, así como áreas intermedias —como El Pitillal, Versalles o la zona de la central camionera— que no terminan de consolidarse y requieren atención específica.