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El caso de las fresas llega después de la cuota al tomate, las alertas sanitarias sobre lechugas y jalapeños
00:10 sábado 5 septiembre, 2026
Colaboradores
La revisión del T-MEC comenzó a elevar la temperatura en uno de los sectores con mayor integración comercial entre ambos países: el agroalimentario. La determinación preliminar del Departamento de Comercio de Estados Unidos de imponer cuotas antidumping provisionales a las fresas mexicanas de invierno se suma a una serie de decisiones recientes que han colocado al campo nacional en el centro de la relación bilateral.
El caso de las fresas llega después de la cuota al tomate, las alertas sanitarias sobre lechugas y jalapeños, así como los cierres temporales para el aguacate y el ganado bovino. Aunque se trata de procedimientos distintos, todos ocurren en un momento en el que la revisión del T-MEC comienza a marcar el ritmo de las conversaciones entre ambos gobiernos.
Tuve la oportunidad de platicar hace unos días con Luis Fernando Haro, director general del Consejo Nacional Agropecuario (CNA), quien me explicó que el sector observa con atención el criterio utilizado por las autoridades estadounidenses para admitir la investigación sobre las fresas mexicanas.
Más allá de las cuotas provisionales, que oscilan entre 3.37 por ciento y 5.28 por ciento, la preocupación radica en el precedente que podría abrir para otros productos agrícolas mexicanos.
Haro recordó que, desde la entrada en vigor del TLCAN en 1994, el sector agroalimentario pasó de ser considerado uno de los más vulnerables a convertirse en uno de los principales beneficiarios de la apertura comercial. Actualmente México exporta más de 50 mil millones de dólares en productos agroalimentarios y abastece cerca del 23 por ciento de los alimentos que importa Estados Unidos.
Esa integración explica por qué cualquier ajuste comercial adquiere una dimensión mayor para productores, empacadores y exportadores de ambos lados de la frontera. En contraste con el caso de las fresas, la reapertura gradual de la frontera estadounidense al ganado mexicano representa una señal positiva.
Después de varios meses de restricciones por el gusano barrenador, el puerto de Douglas, Arizona, reanudó operaciones bajo un protocolo sanitario reforzado, mientras el Departamento de Agricultura de Estados Unidos anunció la apertura escalonada de otros cruces fronterizos.
Durante nuestra conversación, Haro destacó que la reapertura permitirá recuperar paulatinamente un mercado estratégico para los ganaderos mexicanos, luego de que el cierre de la frontera afectará las exportaciones de ganado en pie y dejará de generar alrededor de 3 mil millones de dólares para el país.
También reconoció el trabajo realizado por el Senasica, que dirige Francisco Javier Calderón, en la aplicación de inspecciones y controles sanitarios que hicieron posible el restablecimiento del comercio. La relación agroalimentaria entre México y Estados Unidos ha demostrado durante más de tres décadas que la integración beneficia a ambos países. Sin embargo, los próximos meses pondrán a prueba ese equilibrio.
POR JAIME NÚÑEZ
COLABORADOR
@JANUPI