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Esta circunstancia ha reforzado la relación entre Pekín y Rusia
16:40 lunes 31 agosto, 2026
Mundo
El mapa del comercio mundial está empezando a cambiar. China ha puesto en marcha su primera ruta comercial regular de contenedores a través del Ártico, una vía que conecta sus principales centros industriales con Europa bordeando la costa septentrional de Rusia.
La denominada Ruta Marítima del Norte (RMN) supone un paso más en la estrategia de Pekín para diversificar sus rutas comerciales y reducir su dependencia de las tradicionales a través del océano Índico, el canal de Suez, el estrecho de Ormuz y el mar Mediterráneo.
La compañía Sea Legend ya realizó en 2025 un primer trayecto marítimo de portacontenedores entre China y Europa a través de la RMN.
Ahora, Sea Legend pretende convertirse en la primera compañía en operar durante siete semanas, hasta el 3 de octubre, un servicio regular de transporte de contenedores hacia Europa, con una salida cada sábado.
El primer servicio, a cargo del buque Dubai Tower, partió del puerto de Ningbo, en la provincia china de Zhejiang, con destino a Europa, el pasado 15 de agosto.
La principal ventaja está en el tiempo. El trayecto entre Ningbo y Felixstowe puede completarse en unos 20 días, más o menos la mitad de lo que requieren algunas de las rutas convencionales.
“Nuestras pruebas el año pasado mostraron que podemos llegar de Ningbo a Felixtowe en 20 días. La ruta ártica también ayuda a proteger la carga sensible a la temperatura del calor extremo en verano. Y nos ayuda a evitar la congestión de tráfico, calendarios poco fiables y costes más elevados”, aseguró Fang Yi, director de la naviera china Haijie Shipping.
Los barcos pueden alcanzar puertos como Felixstowe, en Reino Unido; Róterdam, en Países Bajos; Hamburgo, en Alemania, o Gdynia, en Polonia.
Otro puerto chino, Nansha, en la provincia de Cantón, también ha comenzado a utilizar la RMN para conectar la región de la Gran Bahía —que incluye Hong Kong y Macao— con Europa.
La apuesta china coincide con el interés de otros países asiáticos. Corea del Sur ha iniciado su propia prueba de navegación comercial por el Ártico hacia Europa.
La empresa naviera PanStar Line Dot Com, con sede en Busan, fue la seleccionada para llevar a cabo la prueba utilizando el buque portacontenedores Panstar Acro. Se espera que el viaje completo dure cerca de 45 días.
Otras empresas de transporte marítimo ya han transitado por el Ártico. La primera travesía de este tipo fue realizada en 2018 por la compañía danesa Maersk.
Esta ruta despierta cada vez más interés y la RMN registró un récord de 23 travesías en 2025, frente a las 15 del año anterior, según un análisis de la aseguradora Allianz Commercial.
Una alternativa ante la incertidumbre
La Ruta Marítima del Norte permite, además, evitar pasos estratégicos como el estrecho de Ormuz y el canal de Suez y zonas sometidas a una creciente tensión geopolítica en Oriente Medio debido al conflicto que enfrenta a Estados Unidos e Irán desde finales de febrero y a las nuevas amenazas de los rebeldes hutís de Yemen en el mar Rojo en apoyo a Teherán.
La seguridad de las rutas comerciales se ha convertido en una preocupación creciente para las grandes potencias económicas. Los conflictos y ataques registrados en Oriente Medio han obligado a numerosas navieras a modificar sus recorridos, aumentando las distancias, los costes y los tiempos de entrega.
En ese contexto, el Ártico aparece para China como una alternativa estratégica.
Los primeros cargamentos transportados por esta vía incluyen baterías, sistemas de almacenamiento energético y equipamiento solar, productos de alto valor vinculados a la industria tecnológica y energética china.
Para Pekín, disponer de un corredor adicional hacia Europa supone contar con mayor capacidad de maniobra ante eventuales interrupciones en las rutas tradicionales.
La nueva vía, sin embargo, no puede utilizarse durante todo el año. El hielo limita actualmente su funcionamiento a los meses de verano y comienzos de otoño. El servicio chino está previsto inicialmente entre julio y octubre.
Rusia, pieza clave del nuevo corredor
La expansión comercial china por el Ártico tiene un componente geopolítico evidente. La Ruta Marítima del Norte discurre por aguas bajo control ruso, por lo que los buques necesitan autorización de Moscú para atravesarlas.
Esta circunstancia ha reforzado la relación entre Pekín y Rusia. Mientras las sanciones internacionales derivadas de la guerra de Ucrania han incrementado el aislamiento económico ruso respecto a Occidente, China se ha convertido en uno de sus principales socios comerciales.
El Ártico ofrece así un punto de encuentro entre dos intereses. Rusia dispone del territorio, los puertos y una importante infraestructura de navegación polar; China aporta capacidad industrial, tecnología naval y una enorme demanda comercial.
Pekín lleva años desarrollando barcos capaces de operar en condiciones de hielo y aumentando su presencia científica y económica en la región. Aunque China no es un Estado ártico y participa en el Consejo Ártico como observador, su influencia en la zona ha aumentado de forma constante.
La Ruta Marítima del Norte no es únicamente una cuestión de logística. China busca garantizar sus cadenas de suministro y reducir su vulnerabilidad ante posibles crisis internacionales. Mientras que Rusia pretende aprovechar su posición geográfica para obtener ingresos y reforzar su importancia estratégica.
Estados Unidos y otros países occidentales, por su parte, observan con creciente atención el avance de Pekín y Moscú en una región donde se cruzan intereses comerciales, energéticos y militares.
Cambio climático
El deshielo abre una oportunidad, pero también un dilema. La nueva ruta comercial es inseparable de uno de los grandes cambios ambientales del planeta: el retroceso del hielo marino del Ártico.
El calentamiento global está modificando las condiciones de navegación de una región que durante siglos permaneció prácticamente inaccesible para el transporte comercial convencional.
Un aumento del tráfico marítimo puede incrementar la presión sobre uno de los ecosistemas más frágiles del planeta. El transporte de mercancías, la actividad portuaria y el uso de combustibles en una zona especialmente sensible podrían agravar algunos de los problemas derivados del cambio climático.
Gigantes del sector como CMA CGM y Hapag-Lloyd, con sede en Francia y Alemania respectivamente, firmaron un compromiso para evitar las rutas árticas, incluida la Ruta Marítima del Norte.
“El aumento del tráfico marítimo en las rutas árticas presenta un riesgo considerable y podría tener consecuencias medioambientales devastadoras”, advierte en su sitio web la ONG Ocean Conservancy, impulsora de esta iniciativa de compromiso entre armadores y grandes marcas.
Por ahora, la nueva vía tiene limitaciones evidentes: depende de las condiciones meteorológicas, funciona durante una parte del año y requiere la cooperación de Rusia. Además, sus volúmenes siguen siendo reducidos frente a los gigantescos flujos que atraviesan el canal de Suez.
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Con información de Excélsior