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El registro de los accidentes viales tradicionalmente se relaciona con problemas de tránsito y de seguridad pública
00:10 sábado 31 enero, 2026
Colaboradores
Ciertamente hace falta mucho ordenamiento vial en la ciudad, pero otra parte de la congestión también se explica por cómo se maneja en la ciudad.
El registro de los accidentes viales tradicionalmente se relaciona con problemas de tránsito y de seguridad pública, así como la movilidad se asocia directamente con el automóvil y la vialidad, pero, el otro componente sin duda, son las personas que manejan y cómo manejan.
De acuerdo con la información oficial disponible en INEGI, IMCO (Instituto Mexicano de la Competitividad) o el IMT (Instituto Mexicano del Transporte) si bien no existe un dato único que muestre la correlación entre el grado de congestionamiento vehicular y la educación vial, si existe una afirmación ampliamente aceptada, la cultura vial influye de diversas maneras en la congestión y los accidentes. En la Zona Metropolitana de San Luis Potosí se registran en promedio 14 accidentes por día, 75% entre vehículos.
El registro de accidentes viales se explica por diversas causas humanas como distractores en la conducción, falta de conocimiento de normas y conductas de riesgo, como dejar mal estacionado el vehículo, que en muchos casos disminuye el campo visual, sobre todo en las esquinas; también, transitar en sentido contrario, o ingresar desde un carril de alta velocidad hacia un carril de desincorporación (meterse en la fila), así como muchas más acciones irresponsables que intentan sobreponer el tiempo y la forma de un conductor sobre el resto.
Estudios de seguridad vial sí incluyen en sus análisis la magnitud del congestionamiento vehicular asociado a los accidentes y causas humanas, entre 70% y 90% de los accidentes de tránsito se atribuyen a factores relacionados con el comportamiento del conductor, violaciones de normas, velocidad inadecuada y uso del teléfono celular. Particularmente en carreteras mexicanas, aproximadamente 7 de cada 10 accidentes se atribuyen a factores derivados de la forma de conducir.
Lo anterior no significa de manera directa que exista una falta de educación vial, pero sí que en la mayoría de los accidentes existe una responsabilidad de la persona que conduce. La educción vial es un proceso sistemático de enseñanza y aprendizaje de las normas de tránsito, por su parte la cultura vial, incluye además una serie de conductas, actitudes, y prácticas que regulan el comportamiento de las personas en las áreas de tránsito.
El artículo cuarto de la Constitución Mexicana modificado a finales del año 2020 incluyó la movilidad como parte de todos los derechos de las personas en condiciones de seguridad vial, accesibilidad, eficiencia, sostenibilidad, calidad, inclusión e igualdad; es decir, si bien el Estado con sus diferentes niveles de gobierno debe de garantizar este derecho, son las personas quienes ejercen la libertad y construyen ese derecho. Así, la cultura vial forma parte del derecho en el uso del espacio público, el respeto a las normas de tránsito, la protección de la vida, la convivencia con las personas en la vía y en la promoción de una conducción responsable.
En ciudades donde más de 90% de accidentes están relacionados con errores humanos, se atribuye a una falta de educación y cultura vial suficiente. Encuestas de percepción y seguridad vial muestran que la mayor parte de los conductores y peatones admiten faltas de respeto vial y conducta riesgosa, por lo que se sugiere un conjunto de campañas de educación vial.
Aunque muchas ciudades están generando estrategias importantes que aumentan la seguridad vial, están acompañadas por una cultura vial que modifica las decisiones, trayectos y usos de la vialidad, disminuyendo la congestión, los conflictos y los accidentes, ciertamente se requiere de inversión en infraestructura, pero nunca es suficiente cuando el comportamiento humano atenta contra el respeto de tránsito de otras personas.
San Luis Potosí requiere de una alianza entre gobierno y ciudadanía, por la movilidad cero, es decir, de cero accidentes. Los gobiernos municipales con un reordenamiento vial que incluya cero boyas, señalética, cambio de dirección en vialidades y campañas de concientización, pero como conductores, un exigente conocimiento de las normas, modificar trayectos, generar una actitud de responsabilidad empática en el tránsito, y, lo más importante, un fuerte compromiso al respeto de los derechos de tránsito de otras personas.