Vínculo copiado
La situación no es nueva en un país donde históricamente han convivido ambas tendencias, y las tendencias nativistas han sido compensadas
00:10 jueves 13 agosto, 2026
Colaboradores
En alguna medida, la elección legislativa estadounidense del próximo 3 de noviembre será una en la que se enfrentarán dos visiones de Estados Unidos: la de un país cultural y racialmente inclusivo o la de una nación que teme perder su homogeneidad.
La situación no es nueva en un país donde históricamente han convivido ambas tendencias, y las tendencias nativistas han sido compensadas por las necesidades de población, pero esta nueva edición plantea viejos temores en nueva envoltura.
El presidente Donald Trump señaló el pasado lunes que durante las elecciones primarias demócratas se habían electo candidatos "yihadistas" islámicos y pareció abrir la puerta a lo que se espera sea una campaña electoral particularmente negativa, hasta la votación del 3 de noviembre.
Varios de los aspirantes demócratas a la legislatura son considerados como parte del ala izquierda demócrata, pero como otros ya en posiciones políticas, son miembros de minorías étnicas o religiosas: latinos como Alexandra Ocasio Cortez, árabes musulmanes como Mohamed El-Sayed, o indios como Rohit Khana.
Pero la elección parece coincidir con uno de los momentos en que la muy visible presencia de inmigrantes, especialmente no blancos protestantes, provoca reacciones de rechazo social y político.
La crisis migratoria entre 2016 y 2024 contribuyó a endurecer el sentimiento.
Donald Trump llegó a la presidencia en el año 2016 en buena parte gracias a una retórica nacionalista y antiinmigrante y volvió a la Casa Blanca en 2024 con una coalición de votantes que incluyó grupos de derecha opuestos a la inmigración de no-europeos.
Ahora, Trump y sus aliados en el Partido Republicano parecen dispuestos a usar el argumento de "americanidad" contra extraños, racial y culturalmente, para tratar de retener sus actuales mayorías en el Congreso: a los argumentos de "vienen a robarse nuestros empleos" se agregan los de "socialistas" por filiaciones políticas y ahora también los de "yihadistas".
Esto en referencia directa a los extremistas musulmanes que realizaron los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 contra las torres gemelas de Nueva York y el Pentágono en Washington.
En el fondo, para muchos, la verdadera razón es detener la llegada de personas que cambien una sociedad que, como la estadounidense, se considera básicamente blanca, cristiana, occidental y anglosajona.
En contraste con lo que parece el rechazo a los inmigrantes en general, está la bienvenida y hasta la búsqueda de refugiados llamado afrikaners –blancos descendientes de holandeses que colonizaron Sudáfrica–, a losque consideran como víctimas de "genocidio blanco"
Pero en un país como Estados Unidos donde ya es diverso y donde la mayoría favorece la inmigración regulada, el éxito republicano en las elecciones de noviembre dependerá de qué tanto logren asustar a los estadounidenses con el fantasma de los extranjeros "socialistas" e "yihadistas" integrados en el Partido Demócrata.
Por José Carreño Figueras