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Reducir la violencia no es una consigna, es condición para alcanzar objetivos nacionales de paz, seguridad, justicia y bienestar
00:00 domingo 1 febrero, 2026
ColaboradoresEl 18 de mayo de 2017 publiqué mi primera columna aquí en El Heraldo de México y dejé una pregunta abierta: ¿qué tendría que pasar en México para que se detenga la violencia? Hoy la respuesta asoma, no como milagro, sino como una combinación con orden, interés nacional y conducción interna, y después el shock externo. Interés nacional y conducción interna. Reducir la violencia no es una consigna, es condición para alcanzar objetivos nacionales de paz, seguridad, justicia y bienestar. Por eso importa que la estrategia tenga equipo y no sólo Presidenta. El secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, el General Ricardo Trevilla Trejo y el Almirante Raymundo Pedro Morales Ángeles han acompañado a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo en una lógica que entiende que la seguridad es gobernanza territorial, control institucional y capacidad del Estado para imponer reglas. La clave es que el despliegue y la inteligencia fortalezcan al Estado civil, no que lo sustituyan. En paralelo, la Cancillería lo lee con el mismo realismo. El doctor Juan Ramón de la Fuente entiende que la relación con Washington se estabiliza cuando hay resultados consistentes, cumplimiento y trazabilidad. Sin seguridad no hay inversión, turismo ni credibilidad.
Cerrar el espacio a los pactos. El parteaguas no es una captura, es el fin de los arreglos con la criminalidad. Eso exige cerrar el acceso a cargos públicos a políticos de todos los partidos que negociaron, toleraron o se beneficiaron. En ese sentido, la reforma política que impide la reelección busca romper cacicazgos locales que vuelven hereditario el poder municipal y normalizan pactos político-criminales. La reforma judicial debe leerse igual, sin sanción creíble a corrupción y crimen organizado el ciclo se repite. La intervención sobre instituciones financieras mexicanas tras señalamientos de lavado desde EU también fue una señal positiva, tocar dinero es tocar gobernanza. Ahí la nueva fiscal Ernestina Godoy Ramos carga una prueba mayor: demostrar autonomía operativa, perseguir corrupción y crimen sin selectividad y sostener casos que resistan tribunales. El shock externo. La presión de EU bajo Donald Trump elevó el costo de la inacción y aceleró decisiones. Pero esa presión no construye Estado. Lo que puede hacer, si se administra con cabeza fría, es empujar a que la cooperación con EU deje de ser reflejo y se vuelva instrumento con reglas claras, mecanismos verificables, inteligencia útil y metas medibles. Sin triunfalismo. Falta lo más difícil, mantener el rumbo contra cacicazgos que sabotearán reformas desde lo local y desde los partidos. La demanda de drogas en EU seguirá alimentando mercados ilícitos y la desconfianza en Washington no desaparecerá, se reduce con resultados consistentes, controles internos y mecanismos verificables para los dos países (llave de doble vía). Si estamos viendo la luz, es porque por fin se está intentando encenderla con Estado, no con discurso.
*** Agenda estratégica: La captura de Ryan Wedding, “El chapo canadiense”, es buena señal de cooperación México-EU, inteligencia compartida y coordinación operativa. Prueba capacidad conjunta, eleva costos al crimen y manda un mensaje de disuasión. GERARDO RODRÍGUEZ SÁNCHEZ LARA