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Marca la primera reactivación de una planta gestionada por la empresa desde el desastre de Fukushima en 2011
02:01 jueves 22 enero, 2026
Mundo
La central nuclear de Kashiwazaki-Kariwa, considerada la más grande del mundo por capacidad potencial, se dispone a reiniciar operaciones este miércoles, en lo que representa un paso clave para la política energética de Japón. El anuncio fue realizado por su operador, Tokyo Electric Power Company (TEPCO), y marca la primera reactivación de una planta gestionada por la empresa desde el desastre de Fukushima en 2011. La instalación está ubicada en la prefectura de Niigata, y su reapertura cuenta con la aprobación formal del gobernador provincial, otorgada el mes pasado. Sin embargo, la medida continúa generando una fuerte división en la opinión pública local. De acuerdo con un sondeo realizado en septiembre, alrededor del 60 % de los residentes se opone al reinicio, mientras que un 37 % lo respalda, evidenciando la persistente desconfianza hacia la energía nuclear más de una década después del peor accidente nuclear del país. La planta fue desconectada en 2011 tras el terremoto y tsunami que provocaron la fusión de tres reactores en Fukushima Daiichi, una catástrofe que dejó cerca de 18 mil víctimas fatales. Desde entonces, Japón ha reactivado 14 reactores bajo estrictos estándares de seguridad, de los cuales 13 están actualmente en funcionamiento, concentrados mayormente en el oeste y sur del país. El gobierno japonés, encabezado por la primera ministra Sanae Takaichi, impulsa el regreso de la energía nuclear como parte de su estrategia para reducir la dependencia de combustibles fósiles, avanzar hacia la neutralidad de carbono en 2050 y garantizar el suministro eléctrico ante el aumento de la demanda, impulsado por el crecimiento de la inteligencia artificial y la transformación digital. Tras el accidente de Fukushima, el complejo de Kashiwazaki-Kariwa incorporó importantes mejoras de seguridad, entre ellas un muro antitsunami de 15 metros, sistemas de energía de emergencia elevados y refuerzos estructurales diseñados para resistir eventos sísmicos severos. A pesar de estas reformas, el temor entre los residentes persiste. El martes, decenas de manifestantes, en su mayoría personas mayores, protestaron frente a la entrada de la planta, incluso en condiciones de bajas temperaturas. Los opositores señalan antecedentes de encubrimientos, fallas técnicas, incidentes menores y planes de evacuación considerados insuficientes. Chie Takakuwa, residente de Kariwa de 79 años, sostuvo que “es imposible evacuar en caso de emergencia”. Estas preocupaciones se intensificaron tras la entrega, el 8 de enero, de una petición con casi 40 mil firmas a TEPCO y al regulador nuclear, advirtiendo que la planta se encuentra sobre una zona de falla sísmica activa y recordando el terremoto de 2007. El debate se desarrolla en un contexto energético complejo. Japón es el quinto mayor emisor mundial de dióxido de carbono, y en 2023 cerca del 70 % de su electricidad provino de carbón, gas y petróleo importados. Según el plan energético aprobado en febrero, esa proporción deberá reducirse al 30-40 % en los próximos 15 años, con un mayor peso de las energías renovables y la nuclear. Las proyecciones oficiales indican que la energía nuclear representará alrededor del 20 % del suministro en 2040, frente al 8,5 % registrado en 2023-24, mientras el país continúa enfrentando el largo y complejo desmantelamiento de Fukushima Daiichi, un proceso que se extenderá durante varias décadas. --- Con información de Excélsior