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La realidad es que Ocasio-Cortez y la izquierda deben recorrer todavía un largo camino y comenzar a suavizar su imagen
00:10 jueves 20 agosto, 2026
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Quizá uno de los más notables desarrollos políticos de Estados Unidos actuales sea la "oleada izquierdista" que de repente parece ocupar la imaginación, positiva o negativa de algunos, y abre ya debates reminiscentes de la "Guerra Fría", pero sobre todo parece el presagio de un cambio importante.
El debate es atizado por la posibilidad de un papel más visible del ala progresista demócrata y que una persona que se presenta abiertamente como progresista o de izquierda, como la diputada Alexandra Ocasio- Cortez, llegue a ser quien encabece al Partido Demócrata en las elecciones presidenciales de 2028.
Para el presidente Donald Trump y la derecha del partido republicano, parece el momento de resucitar los temores que llevaron a la "cacería de brujas" anticomunista del senador Joe McCarthy a inicios de los años 50.
La realidad es que Ocasio-Cortez y la izquierda deben recorrer todavía un largo camino y comenzar a suavizar su imagen, endurecida por años de posiciones extremas, para acercarse tanto al sector moderado de los demócratas como al centro político estadounidense.
Los demócratas tradicionalistas son la mayoría y resisten las demandas de cambio tanto porque los demandantes son una minoría como por la preocupación de que los progresistas sean el equivalente de la extrema derecha que hoy domina el Partido Republicano.
En todo caso, la izquierda, debe todavía rebasar sus propios límites.La "ola izquierdista" en las elecciones internas y las expectativas en las elecciones de noviembre hacen pensar que el actual grupo de siete progresistas y prosocialistas en el congreso estadounidense pase de siete a catorce, y que al solitario patriarca socialista en el senado, Bernie Sanders, se le una tal vez Abdul el-Sayed, recién electo candidato demócrata al senado por Michigan.
Son avances, por supuesto, pero no exactamente una marejada.Lo que sí es, sin duda, es una mayor apertura a la izquierda democrática, y eso es mucho decir en un país donde ahora se rechazan principios de diversidad, equidad e inclusión por exageraciones en demandas y posturas woke que se presentaron como antiblancos y antiestadounidenses.
Esta vez puede haber diferencias respecto a los 50. Hay ciertamente razones generacionales. Según encuesta de la organización Pew, los menores de 45 años (mileniales y la generación Z) tienden a ser progresistas y partidarios del gobierno, consideran positiva la creciente diversidad racial y étnica del país, y es menos probable que consideren a Estados Unidos superior a otras naciones.
Son grupos, además, donde hay una significativa presencia de las minorías étnicas, en especial afroestadounidenses y latinos. Pero están lejos aún de ser mayoría, si bien se estima que hasta un tercio de los demócratas mantiene una actitud abierta y que en alguna medida la nueva visión de la izquierda es una reacción contra el percibido extremismo de derecha de los partidarios del presidente Trump.
POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS
COLABORADOR
@CARRENOJOSE1