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Como la serie de Lorre, “Machos…” se centra en un grupo de amigos, en este caso varios años mayores que sus pares gringos (están en la cuarentena)
00:10 domingo 3 mayo, 2026
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La primera referencia que viene a la mente es la de “The Big Bang Theory”, pero la comparación con la magnífica sitcom de Chuck Lorre, el gran narrador de la masculinidad televisiva en el siglo XXI, apenas alcanza para entender una mínima parte del éxito de “Machos Alfa”, la serie española de la que acaba de estrenarse en Netflix la quinta temporada. Como la serie de Lorre, “Machos…” se centra en un grupo de amigos, en este caso varios años mayores que sus pares gringos (están en la cuarentena), y también más variaditos. “La teoría del Big Bang”, recordaremos, apunta a un grupo de mega nerds del ámbito científico. Aquí hay desde un exitoso tanque de testosterona que entra en crisis laboral y amorosa cuando termina con una mujer varios años más joven, hasta un arquitecto tetísimo e histérico empeñado en “deconstruir” su masculinidad y víctima de una ex insufrible, hasta un policía más bien ñoño con una mujer medio almodovaresca, y hasta un semental promiscuo y vividor que anida, faltaba más, una homosexualidad, o bisexualidad, que termina por rebasarlo.
Para que nos entendamos: cuatro figuras, como exige la buena comedia, con un algo de arquetípico, en el sentido de que cumple con modelos humanos contemporáneos que funcionan muy bien por sí solos, y mejor por todo aquello que los rodea. “Machos Alfa” es, en realidad, bastante más que una mirada cáustica y entrañable a la masculinidad (esa sí, una característica de todas las series de Lorre, incluidas “Two and a Half Men” y “El método Komisnky”). Alrededor de los cuatro amigos hay una red de personajes no menos identificables: el gurú de la deconstrucción, la influencer obligadamente frívola, la abogada con una sexualidad agresiva e independiente. Juntos, con un buen pelotón de actores y un guion bien logrado, entre cáustico y cariñoso –es notable, y envidiable si eres mexicano, cómo ha mejorado la escritura televisiva española–, lo que arman es un retrato muy divertido del amor y el sexo en los tiempos que corren, entre redes sociales para el ligue, campamentos para la reivindicación machirula de esos que bien conocemos en México, heterosexualidades “flexibles”, bodas con uno mismo, políticos “aliades” debidamente de izquierdas y debidamente agresores sexuales, y frustración profesional. La temporada 5, construida alrededor de la posibilidad de una comuna para hombres, mantiene los estándares de las precedentes… Hasta, literalmente, el final, que admite dos objeciones. La primera: es una voz en off innecesariamente explicativa, obvia, sobre la historia de los cuatro amigos y el amor en los tiempos de hoy. Les ganó el mensaje. La segunda es que está ya anunciada una sexta y última temporada, que, vista la conclusión de esta, suena forzada. Son, en todo caso, críticas menores. Véanla y pasen un buen rato. POR JULIO PATÁN COLABORADOR @JULIOPATAN09