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La cosa es que es cierto que los mexicanos no nos doblegamos. Confieso que hubo un tiempo en que lo dudé. Veía resúmenes de las Mañaneras del Pueblo
00:10 sábado 19 septiembre, 2026
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El Doctor Patán vio cómo la Presidenta Con la Que Llegaron Todas (PCLQLLT) barría de la mesa –metafórica y temporalmente, obvio– la tabla de Excell, es decir, su carácter científico, para asumir con el grito “México no se arrodilla” un fervor patriótico e insurgente que bueno, ni las FARC y Hugo Chávez juntos, y recuperó un ímpetu revolucionario que no había sentido desde los viejos “festivales de oposición”.
Me refiero, claro, al Segundo Informe, que estuvo increíble. Emocionante. Me imaginé, para que me entiendan, en un paroxismo masiosare, agarrado de las manos con mis hermanos del pueblo bueno, formando una cadena humana para resistir una agresión colonialista. Tal cual. Y créanme que tiene mérito, porque aquí su Doctor es más de una militancia reflexiva, con un puro, un whisky, lecturas y música. Las revoluciones de la conciencia, me parece, necesitan de barricadas, pero también de rigores intelectuales.
La cosa es que es cierto que los mexicanos no nos doblegamos. Confieso que hubo un tiempo en que lo dudé. Veía los resúmenes de las Mañaneras del Pueblo (mi trabajo en los medios y mi consulta, siempre atiborrada, no me permiten disfrutar íntegramente de ese ejercicio de rendición de cuentas, pero aprovecho para decir que es un hallazgo lo de haberle añadido “del Pueblo”: le da mucha fuerza), y decía:
“Caray, ¿otro envío de extraditables? ¿No anda medio sarteneada la soberanía?” O: “Qué maneras tan llamativamente suaves de la compañera PCLQLLT con Trump. ¿No es excesivo?” O: “¿Será esta la manera de salvar el T-MEC? Mmmm”.
No terminé en salir de mi error. Nos pidieron, con fines de extradición, a unos compañeros de movimiento por los que nuestra presidenta, como resulta evidente, tiene un aprecio particular, y ¡bum!: que le salen garras al Excell. Garras de dignidad patriótica. Para volver a los festivales de oposición, donde citaban mucho a Fidel: “Hemos dicho basta y echado a andar”.
Se entiende. Un movimiento rigurosamente concentrado en el bienestar del pueblo tiene que contar con sus mejores cuadros para terminar de poner a nuestro país en la utopía. Como marines de izquierdas, no podemos dejar atrás a un solo compañero de lucha.
Cedes con el camarada Rocha, el camarada Inzunza y compañía, y ¿qué sigue? ¿El Andy, el Amílcar? ¿Napito? ¿Mi Américo, mi Poncho, mi Cuau, mi AA? No, compañeros. El extraño enemigo nunca ha tenido llenadera. Hay que saber empuñar el lábaro y resistir con dignidad proletaria, o un día vamos a voltear y no habrá quién encabece esta purificación moral de la sociedad. Esta revolución de las conciencias.
En fin, que su Doctor ya volvió al puro y el whisky, pero ese momento de efervescencia rebelde no se olvidará. La pasión, sabemos, de algún modo se queda para siempre. Gracias, compañera presidenta. Hasta la victoria siempre.
POR JULIO PATÁN
COLABORADOR
@JULIOPATAN09