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El incumplimiento de estas promesas contribuyó a que Trump perdiera la presidencia ante el demócrata Joe Biden en noviembre de 2022
00:01 martes 27 octubre, 2026
Colaboradores
Washington.- La fe ciega con la que en noviembre de 2024 millones de votantes de origen latino sufragaron a favor a Donald Trump para ayudarlo a convertirse por segunda ocasión en presidente de Estados Unidos, se metamorfoseó en una aversión al mandatario.
La enorme mayoría de esos votantes latinos, ciudadanos estadunidenses por nacimiento o por naturalización, y esto de acuerdo con encuestas en Estados Unidos, se sienten traicionados y vejados por Trump.
A ocho días exactamente de las elecciones intermedias del martes 3 de noviembre, esos votantes latinos desencantados se aprestan a vengarse del presidente y pueden contribuir a que el resto de su mandato se haga polvo sufragando en contra del partido republicano.
Los sondeos sobre la tendencia electoral de los latinos en Estados Unidos, especialmente entre los hombres, exponen dos asuntos clave para explicar la razón del por qué desean represalias contra el presidente: su mal manejo de la economía y sus despiadadas e inhumanas políticas antimigratorias plagadas de un tono totalmente racista.
Muchos de esos electores estadunidenses latinos confiesan, tardíamente, que no creyeron que Trump, en su segundo mandato, recrudecería el combate a los inmigrantes indocumentados tratando a todos, niños, mujeres y ancianos, como criminales de la peor calaña.
Esos votantes latinos desilusionados se imaginaron que, como durante su primer mandato presidencial, Trump se quedaría en la retórica discursiva respecto a sus promesas electorales, en el que no hubo redadas masivas por todo Estados Unidos para cazar indocumentados y ni México pagó por la edificación de la muralla fronteriza.
El incumplimiento de estas promesas contribuyó a que Trump perdiera la presidencia ante el demócrata Joe Biden en noviembre de 2022 y que, en su segundo mandato tras derrotar a Kamala Harris, cuatro años más tarde, lo obligara a demostrar que su racismo no era una broma.
La sociedad ultraconservadora y segregacionista se fortaleció con el voto latino masculino de hace dos años. Hoy ese voto de la principal minoría étnica de Estados Unidos se deslinda y busca un escarmiento para Trump y su partido político.
Aquellos votantes latinos ingenuos que no palparon el narcisismo de Trump que siempre ha propagado que su raza anglosajona es física, moral e intelectualmente superior a todas las minorías étnicas que componen a los Estados Unidos, ansían rectificar su error.
Una metamorfosis electoral es lo que requeriría el votante latino el martes 3 de noviembre cuando esté ante las urnas si en realidad se siente ultrajado por el presidente y por los republicanos que lo idolatran.
Está más que claro que el regreso de Trump a la Casa Blanca acentúo la xenofobia en una parte de la población anglosajona que incluso quiere enmendar el rumbo económico del país por las desaguisadas políticas del presidente. Corregir desatinos con el voto es el eje central y cimiento de las elecciones y democracia estadunidense.
Si los demócratas derrotan a los republicanos en los comicios del martes de la próxima semana y se apoderan de la mayoría representativa y, por ende, del control político del Congreso federal, le pondrán una camisa de fuerza a Trump durante los 50 meses que le quedarían de presidente.
Por: J. Jesús Esquivel
@JJesusEsquivel