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El escándalo que lo envuelve no se evapora ni desaparece, aunque él sí lo haga
00:00 domingo 16 agosto, 2026
Colaboradores
Hace 100 días Rubén Rocha Moya se esfumó. Cien días escondido y protegido. Y aunque en el gobierno de Morena lo encubran y le apuesten al olvido, Rocha Moya sigue siendo EL tema. El escándalo que lo envuelve no se evapora ni desaparece, aunque él sí lo haga. El gobernador con licencia de Sinaloa no da la cara. No responde por las acusaciones que le hacen por narcotráfico en EU. Esconde la cabeza. Y en México, el gobierno de su partido lo solapa; es comparsa. El círculo de impunidad para él, en nuestro país, es perfecto. ¿Dónde está? De Rocha no hay mucho que esperar. ¿Qué se puede pedir a quien se habría aliado con narcos para convertirse en gobernador? Lo que sí resulta descriptivo es lo que ha hecho Morena en estos 100 días: no se mueve un centímetro y resiste en la defensa de un presunto criminal. Tampoco es que sorprenda demasiado. Morena no puede separarse del presunto narcogobernador. Son indisolubles. No puede marcar distancia porque él los representa y describe. Es radiografía de una manera de hacer política; el modus operandi que han utilizado para ganar elecciones: recibir dinero de los cárteles, pactar con criminales, aliarse con ellos y, en pago, co-gobernar. Lo de Sinaloa no es un accidente ni excepción. Es norma. Por eso la suerte del gobernador con licencia, es la del partido. Exhibirlo a él es desnudar la manera en que Morena asaltó el poder.
Rocha fue candidato porque AMLO lo impuso. El propio gobernador, en un ataque de sinceridad, lo confesó hace años. Luego, obtuvo el triunfo porque un cártel operó para él. Ovidio y Joaquín Guzmán López, hijos de El Chapo, han dicho en EU que se reunieron con Rocha y acordaron respaldarlo. Así ocurrió. Días antes a la jornada electoral, la estructura de Los Chapitos levantó a cientos de operadores electorales de la oposición. “Más de mil”, entre secuestrados y amenazados, me ha dicho quien fuera candidato de la oposición a la gubernatura, Mario Zamora. El triunfo de Morena en Sinaloa fue ilegítimo. Frente al cúmulo de evidencias, jamás debió haber sido validado por la autoridad electoral. La operación electoral cristalizó el arreglo entre Morena y el narco. Lo mostró de cuerpo entero. Por eso el partido en el gobierno no puede descobijar a Rocha Moya. Entregarlo es tanto como autoinculparse. Por eso lo protegen, porque si cae el gobernador con licencia no sólo se les desmorona el partido: se les cae a pedazos López Obrador, artífice del diseño electoral-criminal que entronó a la 4T. Por Manuel López San Martín Únete a nuestro canal de WhatsApp para no perderte la información más importante 👉🏽 https://gmnet.vip/7Be3H