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¿Cuál es el origen de la diferencia? Que Estonia, Letonia y Lituania viven un profundo capitalismo y casi no hay informalidad laboral
00:00 domingo 16 agosto, 2026
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Pasé las vacaciones de verano visitando los Países Bálticos y algunas naciones cercanas. Las capitales de Estonia, Letonia y Lituania me dejaron maravillado. Esos países no sólo fueron comunistas hasta 1991, sino que vivieron bajo la ocupación soviética y pertenecieron formalmente a la URSS. Prácticamente toda la gente ahí comenta sobre aquella funesta época y su anhelo de independencia. Los Países Bálticos florecieron desde que retomaron su independencia y adoptaron un capitalismo total. Las ciudades Tallin, Riga y Vilna lucen espléndidas, con todas sus calles en perfecto estado de infraestructura, limpias, bien pavimentadas y con banquetas impecables. La seguridad está garantizada. Todas están repletas de turismo en este verano y sus escenas gastronómicas compiten en calidad contra los mejores restaurantes del planeta. Me llamó mucho la atención la velocidad del cambio ahí y, sobre todo, la comparación con México. En 1991 México superaba casi 40 por ciento el PIB per cápita de cada uno de ellos ajustado por paridad de poder de compra; y más de 100 por ciento en términos nominales.
Sin embargo, apenas 35 años más tarde México luce estancado, y esos tres países nos han superado con creces. Ahora ellos nos duplican en PIB per cápita. Ellos multiplicaron su ingreso unas 15 veces; nosotros únicamente cuatro veces. ¿Cuál es el origen de la diferencia? Que Estonia, Letonia y Lituania viven un profundo capitalismo y casi no hay informalidad laboral, pues a veces no supera ni el siete por ciento; mientras que en México está arriba de 54 por ciento. Además, tienen regímenes fiscales simplificados, con Estonia, por ejemplo, cobrando una Tasa Fija de 22 por ciento, que pagan todos, sin importar el nivel de ingreso; además de exentarla para personas que ganan hasta 700 euros. Su sistema es simple, digital y muy funcional. El resultado de todo esto es que la innovación y la calidad de vida se han disparado. En Tallin, por ejemplo, se fundó hace unos años Starship Technologies, una empresa de entregas a domicilio a través de robots autónomos con un rango de tres kilómetros y capaces de andar en la nieve. Sus robots funcionan en ocho países.
México tiene mucho que aprender de los países ex comunistas, tanto de los grandes, como Polonia, como de los pequeños, como Estonia, Letonia y Lituania. Son espejos en los que deberíamos mirarnos si queremos superar las deficiencias que ha arrojado la economía parchada, llena de informalidad, con un gobierno que sin argumentos quiere imponer un modelo económico con amplio involucramiento estatal, como en el sector eléctrico o el petrolero, y con un sistema fiscal que castiga el éxito. FORD La compañía automotriz que dirige Lucien Pinto lanzó el novedoso vehículo Fathom, eléctrico, para competir en la categoría de medianos con una batería de autonomía estándar. Es promisorio. POR CARLOS MOTA