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Hoy puedes ser quien informa. Mañana puedes ser aquel a quien Google nunca olvide por un error del que te arrepentiste
00:10 jueves 13 agosto, 2026
Colaboradores
El Tribunal de las Redes Sociales, esos espacios sin reglas donde un “me gusta” puede destruir una vida, y donde todos somos, al mismo tiempo, fiscales y verdugos, hoy deja al descubierto la necesidad de comunicar con estrategia.
Vale la pena llevar esta reflexión un paso más allá: informar no es solo un oficio, es el pilar sobre el que se sostiene una democracia, y se construye una nación.
Una sociedad no se desarrolla por sus carreteras o sus edificios, sino por la calidad de la información que circula entre su gente. Cuando la información es veraz, oportuna y responsable, la sociedad toma mejores decisiones. Cuando es falsa, maliciosa o improvisada, se fractura.
Y en este ecosistema, todos informamos. Ya no solo los periodistas o los medios. Informa el empresario que fija una postura, el servidor público que tuitea, el ciudadano que comparte un video en su grupo de WhatsApp. Todos somos emisores. Y por lo tanto, todos tenemos la misma responsabilidad.
El deber, entonces, es triple: tomar responsabilidad del qué, el cómo y el cuándo informamos.
El qué: ¿Lo que voy a decir es cierto? ¿Está verificado o es solo una percepción? Difamar o mal informar no es un error menor. En la era digital, un post destruye en 5 minutos, el prestigio que tomó 20 años construir. Y ese prestigio no es vanidad, es nuestro capital más valioso: es la confianza que los demás depositan en nosotros.
El cómo: ¿Desde dónde lo digo? ¿Desde el enojo, desde la revancha, desde la ocurrencia? ¿O desde mis valores y principios? No podemos exigir un debate público de altura, si nuestras intervenciones son bajas. Comunicar sin estrategia es como navegar sin brújula. Tarde o temprano, encallamos.
El cuándo: Esta es la dimensión más ignorada. Hay verdades dichas fuera de tiempo, que se convierten en mentiras. Hay opiniones inoportunas que generan crisis innecesarias. Saber callar, también es parte de comunicar con inteligencia.
Por eso, hoy más que nunca, es relevante actuar con estrategia para comunicar. No se trata de ser acartonados o políticamente correctos. Se trata de entender que cada mensaje que emitimos es una extensión de quienes somos y de lo que representamos.
Partir de valores y principios no es un cliché de manual de relaciones públicas. Es un escudo de protección. Cuando tienes claro tu propósito -qué defiendes, qué no negocias, qué historia quieres contar-, es más difícil que caigas en la trampa de la inmediatez, del chiste fácil o del linchamiento colectivo.
Porque en este nuevo ecosistema, no gana quien habla más fuerte, ni quien habla primero. Gana quien mantiene su credibilidad intacta, después de la tormenta.
Informar es construir nación. Pero desinformar también la destruye. Y esa responsabilidad ya no es de otros. Es de todos nosotros.
Hoy puedes ser quien informa. Mañana puedes ser aquel a quien Google nunca olvide por un error del que te arrepentiste. La diferencia está en actuar con estrategia, con valores y con responsabilidad.
Por. Fernando A. Mora Guillén
X: @Fernando_MoraG
www.fernandomoraguillen.com.mx
Maestro en Comunicación Institucional por la Universidad Panamericana