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Empresarios advierten que el alza en energéticos, derivada de conflictos internacionales, impacta directamente en precios y poder adquisitivo
15:50 miércoles 22 abril, 2026
Queretaro
En un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas, particularmente en Medio Oriente, México enfrenta una presión inflacionaria sostenida que ya impacta de forma directa en la canasta básica y en el bolsillo de los ciudadanos, coincidieron especialistas durante una mesa de análisis empresarial. Alfredo Sahagún, representante del sector empresarial, explicó que la inflación ha superado las expectativas del Banco de México, al ubicarse por encima del 4%, cuando el objetivo es del 3% con un margen de variación. Esta condición, dijo, ha dejado de ser coyuntural para convertirse en un fenómeno persistente que afecta tanto a consumidores como a productores. “El incremento en energéticos, especialmente gasolina y diésel, se traduce en un aumento generalizado de precios, porque todo depende del transporte y la logística”, señaló. Añadió que productos básicos como frutas y verduras han registrado incrementos de hasta 10%, e incluso casos como el jitomate alcanzan alzas cercanas al 40%. En este sentido, se destacó que el encarecimiento de los combustibles —influenciado por factores externos como el conflicto en el estrecho de Ormuz— ha convertido a la energía en un “multiplicador de costos” en toda la cadena productiva. Por su parte, la presidenta de la COPARMEX, Beatriz Hernández Rojas, explicó que la inflación actual, tanto general como subyacente, se mantiene en niveles similares, lo que indica una tendencia sostenida. Esto implica, detalló, que el costo de vida crece más rápido que los ingresos, reduciendo el poder adquisitivo de la población. “Con el mismo dinero, hoy se pueden comprar menos productos. Esa es la principal preocupación de una inflación persistente”, puntualizó. Además, advirtió que, aunque el salario mínimo ha aumentado en los últimos años, este incremento no se refleja proporcionalmente en el ingreso real debido a ajustes fiscales como el ISR, lo que limita el beneficio para los trabajadores. En el análisis también se abordó el riesgo de un escenario económico complejo caracterizado por bajo crecimiento y alta inflación. De acuerdo con los participantes, México registra un crecimiento inferior al esperado —incluso con cifras cercanas a cero—, lo que podría derivar en una “tormenta perfecta” si no se atienden factores estructurales. Entre los principales pendientes, destacaron la necesidad de fortalecer la política energética, impulsar energías renovables y generar certeza jurídica para atraer inversión, especialmente en el marco de la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Asimismo, se alertó sobre la influencia de decisiones políticas internas, como ajustes presupuestales derivados de la reforma electoral, que podrían presionar aún más las finanzas públicas. Aunque descartaron un escenario similar a crisis inflacionarias del pasado, los especialistas coincidieron en que la situación actual exige atención inmediata. “No estamos en niveles críticos, pero sí en un punto donde la inacción puede agravar el problema”, concluyeron. Finalmente, señalaron que, si bien los factores externos no pueden controlarse, el país tiene margen de acción en políticas internas para mitigar los efectos y evitar un deterioro mayor en la economía y el tejido social.