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México necesita estas capacidades para enfrentar amenazas reales, pero también para reducir dependencias futuras. La discusión no debe limitarse a si
00:10 domingo 23 agosto, 2026
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La guerra de los drones dejó de ser una imagen lejana de Ucrania, Medio Oriente o el Cáucaso. Ya forma parte de la agenda de seguridad de Norteamérica. En unos cuantos días, México y EU dieron pasos que, vistos en conjunto, muestran hacia dónde se está moviendo la relación bilateral en tecnología, defensa y combate al crimen organizado. Cooperación militar tecnológica. El comandante del Ejército Mexicano, General de División de Estado Mayor Héctor Ávila Alcocer, y el secretario del Ejército de EU, Daniel Patrick Driscoll, firmaron una Declaración de Intención no vinculante que abre a México la posibilidad de adquirir Sistemas Aéreos No Tripulados y tecnología para detectar y neutralizar drones. No significa compras automáticas ni presencia operativa estadounidense en territorio nacional. Sí representa una puerta de acceso a capacidades que ya son indispensables para la seguridad nacional.
El contexto importa. Los grupos criminales utilizan drones para vigilar movimientos de las autoridades, transportar drogas y explosivos, y atacar posiciones rivales o fuerzas de seguridad. Una tecnología que antes parecía reservada a los ejércitos hoy puede adquirirse, modificarse y emplearse por actores no estatales. EU blinda su industria. Casi al mismo tiempo, Donald Trump declaró que la dependencia de drones y componentes extranjeros representa un riesgo para la seguridad nacional. Su gobierno impuso aranceles de hasta 100% a determinadas categorías y componentes críticos. China no aparece como destinatario exclusivo, pero es evidente que la decisión busca reducir su peso en una cadena tecnológica considerada estratégica.
La medida coincide con la Estrategia de Seguridad Nacional de EU de 2025. Washington quiere reconstruir su base industrial de defensa, asegurar cadenas de suministro y cerrar la brecha entre drones relativamente baratos y sistemas de defensa mucho más costosos. Comercio, industria y seguridad nacional vuelven a formar parte de una misma estrategia. La oportunidad para México. Nuestro país no debería conformarse con ser comprador de drones estadounidenses. La nueva cooperación puede servir para desarrollar capacidades propias en sensores, radares, comunicaciones seguras, inteligencia artificial, guerra electrónica y sistemas antidrones. También puede abrir espacio para que empresas mexicanas participen en cadenas productivas norteamericanas. México necesita estas capacidades para enfrentar amenazas reales, pero también para reducir dependencias futuras. La discusión no debe limitarse a si compramos tecnología china o estadounidense. La pregunta de fondo es otra. ¿Queremos seguir siendo consumidores de tecnología estratégica o aprovechar esta coyuntura para construir parte de ella en México? En la guerra de los drones, la soberanía también se mide en capacidad tecnológica. Agenda estratégica: La Casa Blanca publicó The Great Transshipment Scam, que coloca a México entre los principales países bajo escrutinio por posible triangulación de mercancías chinas hacia EU. Incluso identifica al corredor Guanajuato-Querétaro como zona de riesgo. Un nuevo frente rumbo a la revisión del T-MEC: https://tinyurl.com/c7ek8up2
GERARDO RODRÍGUEZ SÁNCHEZ LARA